Entre la sed y el desborde: la crisis climática como latente amenaza a los caudales del Biobío

25 de Octubre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Carolina Echagüe M.

El cambio climático afecta en el nivel de precipitaciones, más o menos, lo que afecta a los cuerpos de agua y podría tener efectos en inundaciones o combate a incendios.

Por Tomás Henríquez Arévalo

Cada 24 de octubre se conmemora el Día Internacional contra el Cambio Climático para sensibilizar a la sociedad sobre la diversidad de causas y efectos del fenómeno para la naturaleza y humanidad, e impulsar y fortalecer la acción.

Y la advertencia global se vuelve una urgencia palpable en el Biobío: la fecha marca una cuenta regresiva visible en los cuerpos de agua, humedales y zonas forestales de la Región, exigiendo a autoridades y comunidades prepararse frente a los impactos extremos de una crisis que transforma irreversiblemente sus cuerpos de agua.


Región en alerta

El río que atraviesa y da nombre a la Región ya no puede observarse únicamente como un paisaje familiar para quienes viven en Biobío. También debe entenderse como el centro de una amenaza latente, con la alternancia entre la falta prolongada de precipitaciones y la llegada de lluvias concentradas en periodos cada vez más breves.


Desde el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) Biobío advierten que la Región ha enfrentado “períodos prolongados de déficit de precipitaciones y disminución de caudales, junto con episodios de lluvias intensas en cortos períodos de tiempo, que pueden provocar crecidas rápidas e inundaciones”. La combinación configura una peligrosa paradoja, ya que un área que puede sufrir sed durante el verano puede quedar bajo el agua en invierno -y otras estaciones, como ha sucedido este 2026 con los temporales acontecidos en las últimas semanas-.

La académica del Departamento de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Concepción, doctora Gladys Vidal, explica que el cambio climático está empujando estos fenómenos más allá de sus patrones habituales. “La crisis climática actúa como un amplificador: hace que las sequías sean más secas, los incendios más devastadores y las lluvias más destructivas”, precisa.


La amenaza no es una proyección lejana. De acuerdo con los antecedentes entregados por la investigadora, al 23 de octubre de 2026 el río Biobío y otros cuerpos de agua regionales se encontraban bajo Alerta Temprana Preventiva debido a un sistema frontal que había dejado precipitaciones acumuladas cercanas a los 80 milímetros durante las 24 horas anteriores.

En ese momento, los cauces monitoreados en la cuenca del Biobío permanecían bajo los umbrales de alerta azul y sin riesgo directo de sobrepaso. Los embalses Pangue, Angostura y Ralco registraban niveles de llenado de 98%, 99% y 82%, respectivamente. Sin embargo, la ausencia de un desborde del cauce principal no significó que la población estuviera fuera de peligro.


En ese sentido, desde Senapred recalcan que el comportamiento de una emergencia no depende solamente de la cantidad de lluvia. También influyen “las condiciones de las cuencas, la saturación de los suelos y la ocupación de zonas expuestas a inundaciones”. Por ello, sostiene que el nuevo escenario obliga a “reforzar el monitoreo, la planificación y las medidas preventivas”.

Humedales, las esponjas naturales


En medio de la oscilación entre sequía e inundación, una función decisiva y vital para los ecosistemas y población la cumplen los humedales en una Región como Biobío, que es crucial proteger.

La doctora Vidal los describe como sistemas de alta biodiversidad y múltiples funciones, entre las que están la regulación del ciclo del agua y protección de las comunidades frente a eventos extremos como inundaciones.


“Los humedales funcionan como esponjas naturales, reguladores que absorben el exceso de agua durante lluvias intensas y la liberan lentamente en períodos de sequías”, destaca. Además, estos ecosistemas filtran contaminantes y ayudan a regular la temperatura local mediante la evaporación y la humedad ambiental.

Según el registro más actual del Ministerio del Medio Ambiente hay 25 humedales urbanos oficialmente declarados bajo la Ley 21.202, si bien el catastro realizado ha cifrado en cerca de 80 los ecosistemas de este tipo que hay entre áreas rurales, costeras y urbanas. Entre estos están el sistema humedal Rocuant-Andalién que abarca principalmente las comunas de Talcahuano, Concepción y Penco, y Los Batros en San Pedro de la Paz.


Menos caudal: más riesgos

Senapred reconoce que “la disminución de los caudales también puede dificultar el abastecimiento de agua para el combate de incendios forestales en algunos sectores”. El problema dependerá de las fuentes disponibles, las condiciones de acceso y la distancia que exista entre los puntos de suministro y las zonas donde se desarrollen las operaciones.


Para una región golpeada repetidamente por incendios forestales, la señal es inquietante: si los ríos y otras fuentes reducen sus caudales, no solo se reseca el territorio, sino que también podría disminuir la disponibilidad del recurso necesario con el fin de defenderlo del fuego.

La respuesta frente a la emergencia


Durante los eventos meteorológicos, la Dirección Meteorológica de Chile entrega los pronósticos, la Dirección General de Aguas informa sobre el comportamiento y los caudales de los ríos, y la Dirección de Obras Hidráulicas aporta antecedentes relacionados con la infraestructura y las estructuras de protección fluvial. Los municipios, en tanto, deben vigilar los puntos críticos de sus comunas e identificar a la población que podría resultar afectada.

Esta información permite generar alertas, coordinar medidas preventivas, preparar eventuales evacuaciones y establecer rutas seguras.


Senapred advierte que “la oportunidad de la respuesta depende, en buena medida, de la coordinación entre los organismos técnicos, las autoridades locales y las comunidades”. Si bien es algo vital, ya que enfatiza que “estar preparados antes de una emergencia permite actuar a tiempo y proteger la vida de las personas”.

Reutilizar el agua como solución


Frente a la escasez, una de las alternativas es el reúso de aguas servidas tratadas.

La académica Gladys Vidal destaca que la Universidad de Concepción ha conseguido avances relevantes en investigación, formación y difusión, pero advierte que la institucionalidad chilena todavía no está preparada para implementar esta solución masivamente debido a la ausencia de normativa y protocolos de gestión adecuados.


“El reúso de las aguas servidas tratadas significa cerrar el ciclo de este tipo de aguas”, explica la académica. Con el fin de avanzar, se necesita asegurar una calidad fisicoquímica y microbiológica apropiada, evitando riesgos para las personas y los ecosistemas. A la dificultad normativa se suma una resistencia cultural que deberá enfrentarse mediante conocimiento, difusión y confianza pública.

Frente a la realidad que alerta y los desafíos que existen, este Día Internacional contra el Cambio Climático encuentra al Biobío frente a una cuenta regresiva que ya se ve en sus cauces, humedales y zonas forestales. La prevención institucional será decisiva, pero no bastará sin comunidades informadas, sumado a actividades productivas capaces de utilizar menos agua.