“Centauro”, de Isidora Stevenson, obtuvo el Premio Atenea 2025
20 de Mayo 2026 | Publicado por: Noticias UdeC
Por primera vez en sus 98 años de existencia, este reconocimiento estuvo orientado a premiar a la mejor obra de dramaturgia.
La obra Centauro, de la dramaturga chilena Isidora Stevenson Berdeu, es la ganadora del Premio Atenea 2025 que, por primera vez en la historia de este reconocimiento, estaba dedicado a la mejor obra de dramaturgia.
Aproximadamente 4 meses tomó el proceso de lectura, iniciado en diciembre de 2025, realizado por el jurado del Premio Atenea 2025, integrado por Patricia Henríquez Puentes (en representación de Rectoría), Sebastián Chandía Chiappe (en representación del Director de Extensión), junto a Marcia Martínez Carvajal y Juan Pablo Amaya (ambos en calidad de jurados externos) y Clara María Parra (Directora de la revista Atenea).
Tras ello, el pasado miércoles 29 de abril el jurado se reunió a deliberar sobre las obras concursantes, con el acompañamiento de la abogada Maryorie Villa Valenzuela, quien actuó como Ministra de Fe, por encargo de la Secretaría General de la Universidad de Concepción.
Luego de una reunión deliberativa se llegó al resultado de dar como ganadora, por acuerdo general, la obra de la dramaturga chilena Isidora Stevenson Berdeu, Centauro, publicada en 2024, bajo la editorial Alquimia.
Dentro de los argumentos para galardonar esta obra se encuentran “la manera como esta logra dibujar un espacio, no solamente comunicando una descripción del lugar en que se desarrolla la trama, sino que transmite incluso las sensaciones que produciría el entorno, que envuelve y conduce al lector-espectador a transitar y experimentar el lugar; además, es notable cómo incorpora con mucha sutileza dentro de esa historia contada, uno de los momentos horrorosos de este país, la inmolación de Sebastián Acevedo frente a la Catedral de Concepción, pero no acabando el debate o la discusión solamente en ese punto. Es una obra con un gran potencial, y un desafío para quien la desee poner en escena”, señaló Patricia Henríquez.
El profesor Sebastián Chandía sostuvo que “la historia presentada en esta obra es compleja y las imágenes que presenta son detalladas y llenas de un universo creativo. El texto establece un diálogo entre lo épico y lo dramático constantemente, sin cortar la ficción. Es un monólogo que teje una intriga particular, bien vehiculizada, coherente que logra conectar con el lector, y puede ser pasada al espectador”.
Por su parte, la profesora de la Universidad de Valparaíso, Marcia Martínez, señaló que “la obra se organiza alrededor de la memoria personal que es a la vez la memoria histórica del país. Formalmente, es un texto desafiante que está entre la poesía y la narrativa, por lo que no se podría encasillar solamente como dramaturgia. Considero que esto es lo más atractivo de esta propuesta. Se evidencia un dominio del lenguaje y de las estrategias propias de la escritura literaria. Esto organiza la memoria de manera sugestiva, con especial atención en los detalles de lo expuesto. Cabe resaltar el cuidado en la edición del texto”.
“La obra, a su vez, destaca por la fuerza de la voz de la protagonista, que en su dicción dramática pasa del monólogo al soliloquio, incluso en momentos cercano a la corriente de la conciencia. Ese movimiento discursivo es también físico de sur a norte, luego de norte a sur para reencontrarse con el padre: tema fundamental en la literatura”, indicó Juan Pablo Amaya, también miembro del jurado.
Del mismo modo, apuntó la Directora de la revista Atenea Clara Parra Triana, se valoró la precisión del lenguaje de la autora, que en momentos manifiesta un manejo de alto lirismo, tratando un tema tan complejo, doloroso y revisitado por la historia local y nacional.
Del mismo modo, Parra destacó su legibilidad y accesibilidad, “aspectos que esta edición del premio considera relevantes en el contexto en el que busca contribuir a la formación de lectores de dramaturgia. En este sentido, se enfatiza la importancia del rol formativo de la Universidad y de iniciativas que permiten promover el interés por la lectura dramática, la ampliación de públicos y la motivación a las editoriales para continuar divulgando las letras nacionales”.
Sobre la autora
Isidora Stevenson nació en Los Ángeles en 1981. Es dramaturga, guionista y directora teatral egresada de la Universidad ARCIS. Ha escrito, ente otras obras, Campo (2013), Hilda Peña (2014), Réplica (2018), Guerra (2018), Bernarda (2020), Informe de una mujer que arde (2021), Niebla (2021), Mi corazón es un ancla (2021), El nudo (2022) y Amanda Labarca (2023). Entre otros reconocimientos, ha obtenido las distinciones: Muestra Nacional de Dramaturgia (2013); Premio Municipal de Literatura de Santiago (2015); Premio Círculo de Críticos de Arte (2018); Premio Mejores Obras Literarias (2022) y el Premio José Nuez Martín (2022). Actualmente se desempeña como docente y prepara su primera película.
Vale recordar que el Premio Atenea cuenta con 98 años de existencia, con algunos hiatos históricos, los cuales no han afectado el compromiso que la Universidad de Concepción mantiene con las Humanidades, la producción literaria y las diferentes formas de circulación del conocimiento.
En el caso del llamado de este concurso, dedicado a la dramaturgia, fue acogido a nivel nacional por diversas autorías y editoriales, así como textualidades de diversas procedencias regionales, lo cual, sostiene la directora de Atenea, “muestra la relevancia que a lo largo de su historia ha tenido este Premio para el reconocimiento, la valoración y la difusión de la escritura chilena”.