Violencia delictual y trauma: probarán intervenciones breves para evitar estrés y promover el crecimiento

03 de Marzo 2022 | Publicado por: Natalia Quiero
Fotografía: Contexto

Académico UdeC lidera estudio que surge como necesidad por el alza de delitos violentos como robos en Chile, el gran impacto en la salud mental de las víctimas y la poca evidencia sobre los mejores abordajes psicológicos tempranos para prevenir o disminuir efectos negativos.

En el año 2019 más de medio millón de personas en Chile denunciaron ser víctimas de un delito violento. Eventos cuya incidencia disminuyó durante 2020 dadas las restricciones que obligó a imponer la situación sanitaria de la Covid-19 y que al irse flexibilizando a contar del 2021 tendieron al alza. Así, por ejemplo, según el Índice Nacional 2021 de Fundación Paz Ciudadana, que elabora un sondeo, el año pasado en 3 de cada 10 hogares hubo al menos una persona que fue víctima de un robo o intento de robo en los últimos 6 meses, sustancialmente más que el año previo.

Y entre los delitos violentos los más frecuentes son robo con violencia o intimidación y la agresión con resultado de lesiones; violencias que pueden tener drásticas y complejas repercusiones en la salud mental de las víctimas al experimentarse como eventos altamente estresantes y potencialmente traumáticos, sostuvo el doctor en Psicología Felipe García, director del Doctorado en Salud Mental de la Facultad de Medicina e investigador del Programa de Neurociencia, Psiquiatría y Salud Mental (Nepsam) de la Universidad de Concepción (UdeC) y codirector general del Centro de Estudios Sistémicos (Cesist) Chile.

Investigación y necesidad

El académico advirtió que altos niveles de sintomatología postraumática y depresiva, que pueden cronificarse y conllevar diversos impedimentos, pueden ser parte de las consecuencias de las vivencias muy estresantes o traumáticas, aunque también destacó que es posible que las víctimas preserven su bienestar e incluso crezcan a partir de la integración y elaboración de lo vivido, lo que definió como “crecimiento postraumático”. Y prevenir e intervenir las consecuencias en salud mental para que la violencia delictual no deje secuelas que perduren y promover que las personas crezcan desde la vivencia es el objetivo de un proyecto de investigación que lidera y que se adjudicó recursos desde el último concurso Fondecyt Regular para iniciar su ejecución este 2022.

La propuesta, precisó García, evaluará la efectividad de programas de intervención breve basados en la Terapia Sistémica Breve y la Terapia Cognitiva Conductual Positiva, aplicados en víctimas recientes de violencia delictual para evitar o disminuir síntomas postraumáticos y depresivos y favorecer el bienestar subjetivo y crecimiento postraumático. La hipótesis es que serán efectivas y su confirmación permitirá implementar protocolos de intervención temprana de delitos violentos, de bajo costo y sustentados en evidencia empírica, manifestó.

Estudio y resultados que se originan como necesidad dada la cruda realidad de una creciente violencia delictual y a partir de su experiencia como psicólogo clínico e investigador dedicado hace más de una década al estrés postraumático y afrontamiento de situaciones altamente estresantes y/o traumáticas, participando y liderando diversas iniciativas, sobre las que resaltó que “el último proyecto Fondecyt a mi cargo probó que intervenciones breves y casi inmediatas al evento prevenían el desarrollo de sintomatología postraumática o depresiva”. En ese participaron personas con diversas vivencias, desde diagnóstico de una patología catastrófica a desastres como el 27/F, y aseguró que “entre eventos estresantes, los de mayor cantidad de respuesta postraumática negativa son los delictuales” y que “las estrategias para ayudar a estas personas no han sido suficientemente estudiadas”.

Así, se sabe que es muy probable que una persona que sufre un asalto desarrolle una respuesta negativa y sufra trauma, por lo que va a necesitar ayuda, pero que esta no siempre se entrega y que cuando se entrega no suele ser oportuna o apropiada, pues afirmó que “no se ha verificado cuál es la ayuda más adecuada”.

El proyecto

El estudio tiene un plazo de ejecución de 4 años y Felipe García adelantó que los programas que se diseñen constarán de seis sesiones cada uno y se aplicarán de manera aleatoria a más de 100 personas mayores de 18 años de las regiones Metropolitana, del Maule y Biobío víctimas de violencia delictual en los últimos seis meses, quienes se derivarán desde la Unidad Regional de Atención a Víctimas y Testigos de la Fiscalía y del Programa de Apoyo a Víctimas de la Subsecretaría de Prevención del Delito.