Lactancia materna: un acto de valor imposible de igualar

08 de Agosto 2021 | Publicado por: Natalia Quiero
Fotografía: USS

La leche humana es alimento ideal para el desarrollo adecuado de bebés y aporta componentes de efectos protectores de corto y largo plazo. Y amamantar favorece el apego, bienestar de la mujer, la economía familiar y hasta cuida el planeta.

Impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, cada año se celebra la “Semana Mundial de la Lactancia Materna” los primeros días de agosto, con el objeto de promoverla para resguardar que se cumpla la recomendación de la OMS de que sea exclusiva por los 6 primeros meses de vida y se mantenga al menos hasta los 2 años junto a la alimentación complementaria.

Y las razones sobran, pues el acto es de trascendencia nutricional, vital, afectiva y social.

Gold estándar

Lo primero es que “la leche materna es un fluido cambiante que se adapta a las distintas etapas de los lactantes, partiendo por el calostro para pasar a una leche de transición y luego transformarse en la leche madura que los acompañará por más tiempo”, destaca la doctora Lorena Meléndez, nutricionista y académica del Departamento de Nutrición y Dietética de la Universidad de Concepción (UdeC) e integrante del Comité Regional Intersectorial de Lactancia Materna Biobío.

Ello la transforma en el gold estándar para alimentar a bebés, es decir, es el alimento ideal y perfecto. “Posee todos los micro y macronutrientes que necesitan para su adecuado crecimiento, desarrollo y salud”, afirma, como grasas, proteínas, lactosa (azúcar), vitaminas y minerales, además de agua. Por ello, cubre de forma óptima todas las necesidades energéticas, nutricionales e hídricas hasta los 6 meses de vida, resalta, por lo que se aconseja que esa etapa sea exclusiva y luego inicie la alimentación complementaria, porque los requerimientos de los infantes cambian y aumentan.

Y a través de la leche humana también se entregan componentes bioactivos que son inmunomoduladores, antiinflamatorios y antiinfecciosos, entre los que resalta las inmunoglobulinas, anticuerpos que los bebés producen lentamente en sus primeros meses y son clave para el buen funcionamiento del sistema inmune, enzimas que facilitan la digestión, probióticos y prebióticos.

Aportes que repercuten en efectos protectores presentes y futuros. Mientras los bebés consuman leche materna “está relacionado con disminución de muerte súbita, diarrea y enfermedades respiratorias”, recalca la doctora Marcela Calbacho, médica pediatra neonatóloga del Hospital Regional de Concepción, Clínica Biobío y Clínica Sanatorio Alemán. Diarrea y neumonía son las principales causas de hospitalización y mortalidad infantil en el mundo y la lactancia materna reduce sus tasas. Otro beneficio que releva es el menor riesgo de enfermedades como leucemia, celiaquía y alergias como rinitis, atopia y asma. A largo plazo, con estudios hechos en poblaciones de distintas edades y hasta mayores de 60 años, “se ha comprobado que quienes tuvieron lactancia materna hasta los 6 meses tienen menor prevalencia de dislipidemias, obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión, patologías crónicas no transmisibles que tratamos de combatir hoy”, sostiene.

Además, mientras niños y niñas más lacten mejor será su desarrollo oral y maxilofacial. Y la médica también enfatiza que la lactancia materna repercute en su mejor desarrollo intelectual y psicomotor.

Vínculo madre-hijo

Algo atribuido al aporte de grasas y componentes que influyen en la formación de tejido nervioso y también a la interacción que madre e hijo establecen en el amamantamiento, que estimula y refuerza el vínculo afectivo o apego, cuenta Lillian Matamala, matrona y directora de la Especialidad de Perinatología del Departamento de Obstetricia y Puericultura de la Facultad de Medicina UdeC e integrante del Comité Regional Intersectorial de Lactancia Materna Biobío.

Y, así, también repercute en el bienestar materno, entre otros varios beneficios que amamantar tiene para la mujer, algunos se explican por la secreción de las hormonas como prolactina y oxitocina. Entre estos detalla que favorece la contracción de útero, previniendo hemorragias postparto y promoviendo una recuperación más rápida, además disminuye síntomas e incidencia de depresión postparto y estrés y mejora la presión arterial. También destaca que “la lactancia reduce riesgo de diabetes, enfermedades cardiacas, anemia y cáncer”, como el de mama.

Para la economía y el planeta

Valor nutricional, bioactivo, protector y afectivo que ni los más avanzados desarrollos científicos y tecnológicos han permitido que se puedan emular en las leches artificiales que tienen otros impactos que anula la lactancia materna. Uno es aquel en favor de la economía familiar y hasta de salud pública, porque hay menos carga de enfermedad y hospitalización infantil y materno, y es una producción con consumo directo en el que no se debe invertir. Lo que redunda a nivel medioambiental, tan transcendente en el contexto de calentamiento global y cambio climático que vive el planeta y la humanidad, porque las artificiales tienen grandes huellas de carbono e hídricas desde su producción que requiere más de 4 mil litros de agua por kilo de leche, el envasado, traslado y desecho que contamina al ambiente.

 

Amamantamiento y el rol de la sociedad para protegerlo y erradicar los mitos

“Proteger la lactancia materna: una responsabilidad compartida” es el lema con el que se ha celebrado la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2021 para destacar el vínculo de amamantar con la supervivencia, salud y bienestar de la infancia, las mujeres y las naciones, relevando el rol que tiene el apoyo de la sociedad en resguardar a la lactancia materna y que perdure según las recomendaciones de la OMS.

Tabú

Que se necesite una fecha y el tema radica en que hay diversos factores que han interferido en la lactancia y todavía hacen necesario fomentarla y sobre todo normalizarla como un acto natural y fisiológico que satisface la necesidad de alimentarse del bebé y debe ser cubierta o llorará e impactará su bienestar y de la madre, releva la doctora Marcela Calbacho.

Si bien reconoce que “las mujeres están cada vez más empoderadas de su cuerpo y derechos y la sociedad ha cambiado”, lo que ha implicado progresos y la mayoría de las madres sabe la trascendencia de la lactancia, uno de los grandes obstáculos es a nivel sociocultural, con prejuicios y el tabú de mostrar el cuerpo femenino que conlleva amamantar. De ahí que, al hacerlo en un lugar público, aparecen las miradas y hasta reclamos, sin dejar de mencionar que escasean los sitios apropiados para el amamantamiento que se ve afectado “porque la mujer debe estar tranquila y cómoda para disfrutar y sentir placer en el proceso”, enfatiza. Y, claramente, no se logra si una mujer se siente observada, juzgada e inquieta. Por ello, para promover y proteger la lactancia materna es primordial la sensibilización y educación que lleve al cambio social, cultural y actitudinal.

Falsas creencias

El prejuicio no es el único obstáculo, también hay muchas falsas creencias que conllevan gran carga emocional y hasta desincentivan la lactancia y se deben erradicar, siendo la principal recomendación de la pediatra que el embarazo, sobre todo primerizo, se aproveche para instruirse y derribar mitos en pos de la propia experiencia.

Uno muy cimentado es que el amamantamiento es instantáneo, por lo que afirma que “hay que normalizar que no es un proceso rápido ni que se dé de manera tan natural en todas las madres”. Es paulatino y agotador, ninguna mujer nace sabiendo amamantar y a algunas se les da más fácil que a otras que necesitarán más ayuda que no deben tener miedo a pedir, porque no las hace peores madres, como muchas pueden sentir y otros creer, reflexiona. Incluso, la mayor o menor dificultad puede vivirla una madre con distintos hijos, pues asevera que “cada niño es una historia diferente, algunos se cansan más rápido al lactar y otros no, por lo que cada lactancia es distinta”. Por eso, la evolución también se da en el mayor acoplamiento del bebé al pecho y en tanto la madre conoce sus gestos, sonidos y llantos.

Por eso, también es importante derribar la creencia de muchas mujeres de que habrá leche a destajo el primer día, porque así como la lactancia es un proceso lo es la producción de leche, que parte por el calostro y va cambiando en características y cantidad. Sobre ello, la pediatra neonatóloga destaca a “la hora de oro es la primera desde el que el bebé nace y es súper importante que en este periodo haga contacto piel con piel con la madre para que pueda realizar la extracción de calostro, porque está comprobado que estimula 3 veces más la producción de leche”.

Y los tiempos y cantidad de leche producida no son iguales para todas las mujeres. “Los principales factores que determinan el volumen de la leche humana son la succión y el vaciamiento mamario, regulado por el infante, que producen la estimulación hormonal necesaria para mantener la lactancia”, precisa la matrona Lillian Matamala. También hay variaciones que se han relacionado con “cantidad de tejido glandular mamario, estado de nutrición, la ingesta calórica, estatura materna y tabaquismo”, apunta. “Además del aumento progresivo durante la lactancia, hasta alrededor de los 4 meses, hay variaciones diurnas y de uno a otro día”, aclara.

Otro mito que se debe derribar es que hay leches maternas malas y buenas: todas son buenas.

Decisión propia

La recomendación de la OMS de que la lactancia materna se mantenga al menos hasta los 2 años implica que “no hay tiempo máximo, se puede dar mamar hasta que la madre y su hijo o hija quiera”, asevera. Y hasta que produzca leche.

Una decisión que debe ser informada y acompañada, y en lo que también falta concientizar, pues advierte que “el mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional, por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actualizada”, que hacen que muchos no la promuevan o en los entornos sea mal visto, sobre lo que releva que “si es deseo de la madre continuar con la lactancia, los profesionales de salud deben apoyarla y entregar las herramientas para superar las posibles dificultades”.

Nutrición materna durante la lactancia

Que las madres amamantando coman por 2 es otra creencia errónea. La nutricionista Lorena Meléndez aclara que “hay una necesidad energética adicional por la lactancia de cerca de 500 calorías extra”.

Y recalca que todos los requerimientos maternos deben ser provistos desde una dieta variada, equilibrada y saludable, idealmente protagonizada por frutas y verduras, gran fuente de vitaminas y minerales, además de alimentos altos en proteínas y calcio, sobre el que precisa que “si la madre no consume calcio se irán viendo perjudicados sus depósitos de calcio, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis”. También debe consumir grasas saludables, pues se traspasan por la leche y recomienda ácidos grasos DHA y EPA de los Omega 3, que aportan pescados grasos, frutos secos, semillas y palta, entre otros.

Además, 90% de la leche es agua, por lo que es importante que la madre se mantenga hidratada con agua, aconsejándose beber un vaso tras cada amamantamiento.