La Prueba de Transición y el vaivén de emociones que pueden vivir los jóvenes

31 de Diciembre 2020 | Publicado por: Natalia Quiero
Fotografía: Mineduc

Un instrumento nuevo para el proceso de admisión a la educación superior tras un año marcado por la pandemia suma estrés a un evento que, normalmente, tiene ese cariz. Clave es contribuir a la mejor espera del examen, que se rinde la próxima semana en dos fechas.

El 2020 se acaba y se acerca la Prueba de Transición (PDT) para la admisión a la educación superior 2021, que se rendirá en dos fechas: 4 y 5 de enero, y 7 y 8 de enero. El examen como instrumento nuevo y sobre todo la pandemia que ha marcado largos 10 meses en Chile, dan un contexto muy distinto al que tuvieron antes los estudiantes. Los de ahora vivieron su último año académico escolar en medio de una crisis sanitaria con diversos impactos sociales y/o familiares, en confinamiento, con la abrupta obligación de adaptarse a las clases online, muchos sin contar con las herramientas o apoyos requeridos.

En efecto, “la incertidumbre y el último año de Enseñanza Media en un sistema no presencial ha generado en muchos estudiantes un mayor nivel de inseguridad y desasosiego. La salud mental ha sido fuertemente afectada por este contexto, en todas las etapas etarias, pero acá confluyen, además, las características de la adolescencia, en que la estabilidad emocional es una de las tareas a lograr”, sostiene la psicóloga Patricia Villagrán, coordinadora ejecutiva del Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (Pace) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, planteando que los alumnos pueden haberse sentido menos contenidos por sus establecimientos o que no aprendieron nada este 2020 y ello afectar su seguridad y provocarles ansiedad, si bien la PDT no incluye contenidos de cuarto medio.

Se añade el miedo que muchos puedan sentir al rendir la prueba en presencialidad, “por estar con otras personas en un espacio cerrado y exponerse a la Covid-19”, plantea Jorge Roa, profesor y jefe del Centro de Apoyo al Desarrollo del Estudiante (Cade) de la Universidad de Concepción, aunque no duda de que se tomarán todos los resguardos para la máxima seguridad.

Apoyo

Todo se suma como factor estresante a lo que, normalmente, se vive entre un vaivén de emociones. Es que coinciden en que labilidad emocional y estados de tensión, ansiedad, angustia o agobio son sensaciones esperables en la antesala a la aplicación del instrumento para ingresar a la educación superior. En muchos estudiantes es un desafío e hito que marca el cierre de un ciclo y comienzo de otro, que pone a prueba todos los conocimientos, que su resultado es sinónimo de éxito o fracaso. Pero, Roa y Villagrán enfatizan que no es así. Si bien el examen es el medio para ingresar a la educación superior y para muchas carreras se requiere un puntaje, los logros en educación son más que un número y si el resultado no es el esperado no es el fin, se puede volver a intentar, hay distintas oportunidades y alternativas.

Ese es el mensaje que deben transmitir los padres y familias en su rol de agentes clave de contención, pero que muchas veces y sin buscarlo ejercen presión que potencia dichas creencias e incrementa el malestar emocional de adolescentes. Evitar expresar altas expectativas, hablar en demasía de la PDT, de su correcta o no preparación, o hacer sentir que es una instancia que define el futuro es la recomendación.

“El apoyo fundamental es entregar un ambiente lo más agradable posible, uno donde se propicie la tranquilidad”, apunta Jorge Roa. “Hay que dejar espacio para la expresión emocional. Es bueno que los jóvenes puedan sentirse contenidos y aceptados en su mal genio o tristeza. Lo más importante es permitir que el joven plantee sus inquietudes sin descalificarlas o minimizarlas”, resalta Patricia Villagrán, donde el reto es escuchar para comprender, acompañar y orientar sin presionar.

Cuidar rutinas y la dieta para prevenir malestares

Con el apoyo y comprensión familiar a la base, y considerando el vendaval de sensaciones y emociones que la pronta rendición de la PDT pueda estar causando en los jóvenes de Chile, hay una serie de aspectos a tener en cuenta para que esperen y llegue la fecha de la mejor forma. Lo clave es que “los estudiantes no deben ponerse a sí mismos en situaciones de riesgo de salud”, enfatiza Jorge Roa, ni física ni mental; el horizonte es resguardar su bienestar integral.

Por ello, advierte que “es un error” estudiar a última hora esperando incorporar contenidos que en el colegio no se abordaron o que el propio estudiante no logró aprender. Esto puede incrementar la preocupación, tensión y angustia e, incluso, insegurizar al o la joven, haciendo dudar de la preparación frente a otros contenidos, por ejemplo. Lo mismo podría suceder en casos en que los futuros universitarios miren sus cuadernos y libros para repasar, aunque afirma que, al estudiar en este periodo, hay que hacerlo con ese fin: repasar lo aprendido. En este sentido, la psicóloga Patricia Villagrán asevera que no existe una respuesta única para decir cuándo un estudiante debe dejar de estudiar, porque depende de cada individuo lo que necesite, pero la medida es que esta acción brinde seguridad y no lo contrario.

El descanso

En lo que sí hay una respuesta es en la trascendencia de que los jóvenes tengan el descanso necesario y mantengan rutinas que le permitan dormir la cantidad de horas suficientes, entre 7 y 9 horas, con espacios para el relajo y ocio, enfatizan ambos. Si bien se viene el festejo del Año Nuevo esta noche, lo ideal será que esta celebración sea una excepción en el contexto de una semana pasiva y esperando el respeto a sólo permanecer en los hogares, sin reunirse con otros ni exponerse a riesgos de Covid-19, evitando consumir alcohol o cambios de temperatura que gatillen resfríos o exponerse nocivamente al sol e insolarse pues puede interferir en el el bienestar y rendimiento.

La alimentación habitual

Cuidar los horarios y calidad de la alimentación es otro pilar. La nutricionista Julieta Sánchez, académica del Departamento de Nutrición y Dietética de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Concepción, comenta que hay alimentos que podrían intervenir con el estudio y/o el descanso necesario, como los bebestibles estimulantes (café, mate y bebidas cola, por ejemplo), más si el joven no está habituado a beberlas, dificultando dormir adecuadamente, por ejemplo, “lo que va a repercutir en la concentración y memoria al día siguiente”, advierte. “También es posible que la ansiedad o el estrés generado por la prueba aumente la ingesta de productos como pasteles, chocolates o alimentos grasos, que en grandes cantidades pueden generar indigestión, estreñimiento y trastornos digestivos como náuseas y hasta vómitos”, dice.

Es por lo mismo que enfatiza que el principal cuidado es que “la alimentación sea la habitual”, evitando incorporar los productos mencionados para evitar riesgos y también alimentos que nunca se han consumido, porque podrían provocar alergias alimentarias o síntomas desconocidos, tampoco ingerir irritantes del tubo digestivo (como picantes, frituras y alcohol), porque pueden provocar gastritis.

También aconseja preferir consumir comida de la propia casa para prevenir riesgo de Enfermedad de Transmisión Alimentaria (ETA), por consumir alimentos que fueron mal manipulados, crudos o están en mal estado. Un punto relevante, pues “algunas de las ETA se pueden demorar hasta 72 horas en manifestarse, por lo que, si el estudiante comió dos días antes de la prueba algo contaminado, el día del examen puede amanecer con síntomas gastrointestinales o fiebre, asevera Sánchez.

Lo que no debería faltar en la dieta nunca y menos ahora son “frutas y verduras bien lavadas, por la cantidad de vitaminas y minerales que aportan y que muchas veces son ayudantes de procesos biológicos implicados en las funciones ejecutivas como memoria, concentración o atención y planificación, entre otras”, recomienda. En tanto, los alimentos con omega 3 favorecen al sistema neurológico.

La correcta hidratación, antes y durante la PDT, es también clave, sobre todo en zonas donde las temperaturas son altas. “Muchas veces, la deshidratación produce dolor de y ello podría interferir con el estudio o descanso. Se recomienda hidratarse en base a agua sola o infusiones de hierbas para evitar el exceso de azúcar o estimulantes del sistema nervioso”, concluye.

*280 mil jóvenes rendirán la PDT, en dos grupos y dos fechas como medida de protección sanitaria de la Covid-19.