Política

Las frases más desafortunadas en la política nacional

Por: Ángel Rogel | 03 de Septiembre 2017
Fotografía: Archivo

El actual candidato presidencial, José Antonio Kast, en una de sus recientes visitas a Concepción, contó que suele llevar consigo dos pequeños juguetes que ocupa, en medio de charlas con adherentes y estudiantes, para ejemplificar
las “malas políticas” de la actual administración: un par de patines y una retroexcavadora.

Lo anterior, en alusión a las desafortunadas metáforas ocupadas por el ex ministro de Educación y actual titular de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre (dijo que había que bajar a los estudiantes de los patines de la educación privada y subvencionada, para nivelarlos con quienes son parte de la educación pública, en su metáfora estudiantes descalzos), y el senador de La Araucanía, Jaime Quintana.

Ambas frases demuestran que, como se solía decir en antaño, “para hablar de política y comer pescado hay que tener mucho cuidado”. Sin embargo, en los últimos años ha habido una serie de estas intervenciones desafortunadas y son transversales, y hoy son parte de discursos y estrategias de campaña.

Aquí seleccionamos algunas.

Retroexcavadora

Esta debe ser por lejos, la más desafortunada de todas, pues en la oposición (Chile Vamos y el Frente Amplio) se suele ocupar para criticar las políticas de la actual administración.

¿El responsable? El senador de La Araucanía, Jaime Quintana (PPD), quien en marzo de 2014, como vocero de los partidos oficialistas, dijo que “nosotros no vamos a pasar una aplanadora, vamos a poner aquí una retroexcavadora, porque hay que destruir los cimientos anquilosados del modelo neoliberal de la dictadura”.

La frase fue en respuesta a las críticas opositoras que aseguraban que el Gobierno estaba pasando una aplanadora, luego que suspendiera la tramitación legislativa de tres proyectos de la gestión de la Piñera relativos a la educación.

Aborto

La discusión legislativa para despenalizar el aborto en tres causales dejó una serie de frases para el bronce, desde la mencionada por el diputado del Distrito 43, Jorge Ulloa (UDI), manifestando que las mujeres “eran administradoras” de sus cuerpos, hasta la manifestada por la senadora, Jacqueline van Rysselberghe (UDI), cuando dijo que “¡Todos los fetos van a morir! Algunos a los 80 años, otro a los 20, otro a los 10, algunos después de haber nacido, pero todos van a morir”.

Sin embargo, la más importante vino desde el Ejecutivo y cuando la discusión apenas iniciaba. En diciembre de 2014, la entonces ministra de Salud, Helia Molina (PPD), dijo en una entrevista a La Segunda que “en todas las clínicas cuicas, muchas familias conservadoras han hecho abortar a sus hijas”.

La declaración le costó el puesto, pero Molina jamás se desdijo y reafirmó sus dichos.

Los chistes de Piñera

En su reciente visita a Chillán, el ex presidente, Sebastián Piñera, felicitó a los adultos mayores por haber pasado marzo, en vez de agosto. Se trataba de un chiste, que explicó en el momento, pero nadie lo entendió así y en varios medios se destacó “el retorno de las Piñericosas” (salidas de libreto que incluyen errores en el lenguaje o datos históricos).

No obstante, el anterior no fue objeto de polémica como otros que ha dicho en el último tiempo. Así fue cuando comparó el modesto desayuno que le ofrecieron en una entrevista radial, con los que entregan en los hogares del Sename. Después tuvo que decir que no era un chiste, más bien una crítica.

Pero el más polémico fue el que lanzó en Linares en una actividad de campaña. Ahí sugirió un juego, donde las mujeres debían arrojarse el suelo y “hacerse las muertas”, para que los hombres “se hicieran los vivos”. La frase le generó críticas de varios sectores, por lo machista de su contenido.

Sin pelos en la lengua

A poco de asumir en el cargo, el ministro de justicia, Jaime Campos, se caracterizó por emitir declaraciones poco decorosas. “Esto no es un acto de la Divina Providencia. Y cuando tenga claro quién es el responsable, esa cabeza rodará”, dijo cuando se detectaron errores en el padrón electoral. O la más polémica, aludiendo el director de Gendarmería: “Las bolas del director nacional están las 24 horas sobre el escritorio del ministro y yo veo cuándo se las corto”.

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