Política

El sueño de la integración en un mundo globalizado

Por: Diario Concepción | 25 de Junio 2017
Fotografía: Maribel Fornero D. | Agencia UNO

Pocas veces temas tan variados en la agenda internacional tienen tanta interrelación como en estos últimos días. El asunto central ha sido la integración, un sueño que se espera que sea compartido por muchos.

Por: Constanza Fernández Danceanu
Abogada y analista internacional
Directora de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad San Sebastián

El 19 de junio comenzaron las negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea para determinar la forma en que los británicos abandonarán la organización. Recordemos que Reino Unido anunció que dejaría la UE el pasado 29 de marzo, fecha desde la cual comenzó a correr un plazo de dos años para negociar.

Las opciones enunciadas por el gobierno son tres: un soft Brexit, es decir, una salida ‘blanda’ en que Reino Unido mantendría ciertos lazos con la UE, especialmente en materias de mercado único y de libre circulación de las personas; un hard Brexit, una salida ‘dura’ en el que el Reino Unido sería, en todos los ámbitos, un país extranjero más en las relaciones con la organización; o no deal, o sea, un escenario en que las negociaciones no llegan a puerto y los cientos de temáticas simplemente no se resuelven.

Este último escenario es realmente preocupante, ya que dejaría sin respuestas temas como la situación de los ciudadanos de otros países miembros de la UE que actualmente trabajan o estudian en Reino Unido, el cambio de condiciones en la frontera con Irlanda, y la situación de las exportaciones e importaciones, especialmente considerando cómo los nuevos aranceles afectarían a los pequeños productores británicos.

Lo que el gobierno de Theresa May olvidó es que el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, en las últimas semanas han hecho guiños a Reino Unido, diciendo que la EU los recibiría de vuelta si decidieran que ya no quieren dejar el bloque, abriendo una puerta que se consideraba cerrada. A esto se sumó hace solo unos días Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo, quien señaló que la UE fue construida sobre la base de sueños que parecían imposibles de concretar, por lo que Reino Unido debería considerar una cuarta posibilidad: dar marcha atrás al Brexit y mantenerse en la organización.

 

Día de los Refugiados

Esta integración que ha logrado la Unión Europea también es un sueño de Naciones Unidas, siendo hoy una de sus preocupaciones principales los derechos de los migrantes. El pasado 20 de junio celebramos el Día Mundial de los Refugiados, el que intenta crear conciencia de la deuda pendiente que tenemos como humanidad en esta materia. Según cifras oficiales de la Agencia de la ONU para los Refugiados, cada tres segundos una persona es forzada a dejar su casa, es decir, 20 personas son desplazadas cada minuto. Casi 30 mil al día. Más de 10 millones al año.

En las últimas décadas la cifra se ha duplicado, pasando de 33.9 millones en 1997 a 65.6 millones en 2016. Los conflictos en Siria, Yemen, República Centroafricana y Sudán, por nombrar solo algunos, han logrado llevar esta cifra hasta su máximo histórico.

Lo peor –sí, puede ser peor– es que la mitad de los refugiados son niños. Al respecto, y muy acertadamente, António Guterres, secretario general de la ONU, intentó crear conciencia  diciendo que “no se trata de repartir una carga, sino de compartir una responsabilidad mundial. Los problemas fundamentales son la guerra y el odio, no las personas que huyen”. Asumamos o no nuestro compromiso, sí tenemos que tener claro que en un mundo globalizado nuestros problemas no son solo los que existen dentro de nuestras fronteras.

 

Ciudadanía universal

Es debido a lo anterior que los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), asociación conformada por Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba y otros ocho Estados del Caribe, celebró los días 20 y 21 de junio la “Cumbre Mundial sin Muros hacia la Ciudadanía Universal”. Esta reunión busca la construcción de una ciudadanía global y encabeza la batalla contra el intervencionismo militar de las potencias imperialistas hacia los pueblos que luchan por su liberación.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, aprovechó el impulso de esta instancia para comparar las decisiones judiciales de Chile con las políticas xenofóbicas de Estados Unidos, tuiteando que “Trump pone muros y discrimina a migrantes que buscan un mejor futuro; Chile sentencia a muerte civil a quienes persiguen el contrabando”.

El contexto de esta acusación fue la condena a siete funcionarios de la Aduana Nacional de Bolivia por los delitos de robo con violencia y contrabando, y a dos militares bolivianos por porte ilegal de armas que el pasado 21 de junio realizó el Juzgado de Garantía de Pozo Almonte, que dispuso la expulsión del país de los involucrados.

El Presidente Morales calificó la sentencia como injusta y señaló que “Chile es el Israel de Sudamérica: impone muros políticos, invisibles y mentales; da muerte civil a nuestros nueve compatriotas”. Además, envió una carta al Papa solicitando al Vaticano la presencia de un enviado especial para que ayude a liberar a los detenidos, y acusando a Chile de torturas contra ellos.

También presentó esta denuncia ante la OEA. Nuestro canciller, Heraldo Muñoz, respondió que “los detenidos han contado con todo el apoyo de su consulado, de los abogados contratados por su defensa y de un sistema de visitas numerosas de autoridades y de sus familiares, así que señor Presidente, Chile no acepta que se ventile en la Organización de Estados Americanos una situación judicial interna de mi país”.

 

Esfuerzos en Chile

Sin perjuicio de que la respuesta del ministro Muñoz es absolutamente correcta, cabe preguntarse si estamos haciendo lo suficiente para integrarnos en la región. En 2004 el New York Times publicaba que Chile es considerado “el alumno mateo que hace todas sus tareas y es detestable para el resto de sus compañeros”. En 2014 la Presidenta Bachelet intentó dejar esa imagen atrás sosteniendo que “las relaciones vecinales ocupan un lugar central en las relaciones exteriores de Chile. Nuestro país ha vuelto al vecindario y estamos emprendiendo una política de acercamiento y fortalecimiento de vínculos concretos con nuestros países hermanos”.

Aunque el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siga con la idea de construir un muro que divida la frontera de su país con México, y el terrorismo le siga dando armas a los populismos para cerrar las fronteras, la mayoría de los países está esforzándose por tomar las responsabilidades que la globalización nos ha entregado, y Chile al menos está trabajando en esa dirección.

En el discurso e n el que Donald Tusk entrega a Reino Unido la posibilidad de dar marcha atrás al Brexit y mantenerse en la Unión Europea, citando a John Lennon, dice “puedo ser un soñador, pero no soy el único”. Esperemos que sea así, que no sea el único, que los Trump sean las excepciones.

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