Opinión

Érase una vez

Por: Diario Concepción | 14 de Septiembre 2017
Fotografía: Diario Concepción

Por: Jorge Porter Tasckewitz

En un lugar al fin del mundo, poblado por una minoría originaria y una mayoría de inmigrantes, se sucedían gobiernos cada 6 o 4 años.

Gobiernos electos por gente esforzada y dedicada a su familia, a su comunidad y a su trabajo, tratando de mejorar y  lograr una calidad de vida digna para todos, pero sí existían algunos poderosos que poco querían cambiar.

Cada cierto número de años, la institucionalidad fue vapuleada por posiciones extremas que llegó a enfrentamientos fratricidas.

Lamentablemente, el último quiebre institucional sigue pesando en la vida política, unos tienen especiales y comprensibles motivos para recordarlo, otros se aprovechan para lograr o para mantenerse en el poder, y la gran mayoría de sus actuales habitantes ni siquiera había nacido a la fecha de ese último quiebre.

En estos últimos años, una vez más, se ha ido acumulando y polarizando posiciones poco reconciliables entre quienes vieron caer sus ideas a nivel mundial y nacional ante las ideas que permanecen.

Hoy se ha llegado a imponer en lo político, económico y social parte de esas ideas obsoletas y sin éxito en ninguna parte del mundo.

Los otros no han sabido difundir lo bueno de su sistema, y menos convencer a una parte importante de los habitantes, absorbidos por sus propios problemas.

No se reconocía que el alto crecimiento económico de este lugar explicaba entre el 67% al 77% la baja de la pobreza, y en un porcentaje superior en la épocas de bonanza económica. Las colusiones políticas, más dañinas que otras colusiones, implicaron hacer un muy mal uso de recursos fiscales, sin solucionar los problemas y confundiendo a  la población. Muchos eslóganes, y dichos ingeniosos de fácil recuerdo han impactado en los habitantes pero igual sus necesidades no son solucionadas.

En este lugar hace falta un buen sistema de calidad de la política, que la población elija informada y bien, hace falta mejorar la distribución del ingreso, hace falta usar los recursos de Fondos Soberanos y FF.AA para invertir en Investigación y Desarrollo creando empresas y empleos del futuro, hace falta mejorar la productividad estancada por años  creando más valor con iguales o menos recursos y con flexibilidad laboral, que no se confunda a la población con un lenguaje duplicado o con mezclas de éste, como la dicotomía entre derecho social y bien de consumo, hace falta descentralizar este lugar entregando el poder hiperconcentrado.

Gandhi dijo que los factores que destruyen al ser humano son la política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral y la ciencia sin humanidad.

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