Opinión

La necesidad de redoblar la guardia

Por: Procopio | 10 de Septiembre 2017

Hay quienes prefieren que la historia no se escriba, o mejor todavía, que no se recuerde, salvo, por supuesto, que esta contenga cosas estupendas sobre el interesado, la práctica altamente recomendable de la amnesia selectiva para los que tienen mucho que ocultar.

Según se recurra a ella para bien o para mal, la historia tiene usos diversos, para evitar errores, para anticipar acontecimientos, por eso es tan peligroso alguien que se olvide de su existencia, o conociéndola, opte por considerar que no tiene validez alguna, que los tiempos son otros, que el hombre y la sociedad ha cambiado, argumentos de ese orden, frágiles.

En 1985, Mijaíl Gorbachov  hizo cambios significativos, en un intento por salvar a la Urss de una grave crisis e impulsar el desarrollo de un país sumido en la burocracia y la corrupción, mediante una nueva política, así, el mundo occidental aprende una palabra en ruso que resulta añadida al léxico universal, glásnot o apertura, transparencia o franqueza, que permitía, entre otras cosas, mayor libertad a los medios de comunicación, el descenso de la censura y mayor libertad de expresión.

La otra parte de la glásnot, es menos publicitada, aquella que pide franqueza, sinceridad, limpieza, el poner las cartas sobre la mesa y no esperar ser sorprendidos mintiendo o distorsionando la realidad para recién allí empezar a enmendar la plana, pero en cualquier caso, lo justo y necesario, dejando algunas bajo la manga.

Por eso es que no debe bajarse el calibre ni la intensidad de la vigilancia, tenemos señales de quienes han optado por retroceder en las exigencias de la ética, de relativizar las buenas prácticas, no queda otra que reducir al mínimo los espacios para el ocultamiento.

 

PROCOPIO

 

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