Opinión

La rara condición de austeridad

Por: En el Tintero | 09 de Septiembre 2017

Las palabras mutan de significado con el paso del tiempo. Sofisticado- de sofista- fue pensado como falsificación, ahora significa rebuscadamente elegante, complejo o exclusivo. Algo parecido sucede con otra palabra de relativo olvido, por la poca frecuencia del uso; austeridad.

En los tiempos que vivimos, la palabra austeridad tiene significados distintos, la duda entre virtud y defecto.  Para una sociedad fervientemente consumista, el austero tiene una sospechosa condición de avaro, para quienes todavía creen que hay otras cosas además del dinero y lo que se puede hacer con él, la austeridad puede ser un elemento poderoso de control de nuestros propios instintos, el dominio del espíritu sobre la materia, o sin tantas ínfulas, sencillamente guardar, por prudencia, para los momentos de vacas flacas.

El origen de la palabra, del latín, derivada del griego- lo cual da cuenta que su sentido interesaba a muchos desde muy temprano-  tiene que ver con varios adjetivos, a saber; severo, sobrio, sencillo y sin alardes y en el extremo, retirado y quitado de bulla, o sea, tiene que ver con algo más que recursos económicos y su administración, sino con una forma de vida.

Si se observa la danza de millones para campañas políticas y las compras compulsivas de muchos ciudadanos con tarjetas al tope, se puede concluir que hay una evidente pérdida de  referencias en cuanto a la austeridad, que el término es de aquellos que parecen haber perdido sentido y que ya no es concebible, para muchos, que se pueda llegar a alguna parte siendo austero.

Es indispensable hacer una reflexión sobre este asunto, ya que sin  esos límites queda abierta la posibilidad de saltar por encima de cualquier cosa para satisfacer necesidades, no importa cuán superfluas sean.

 

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