Opinión

La vigencia de la brujería

Por: En el Tintero | 06 de Septiembre 2017

El chuncho canta, la gente muere, no será cierto pero sucede, esa advertencia estaba clara en las abuelas semiurbanas de Chile de no hace demasiado, un recuerdo de poderes oscuros, de dioses remotos y misteriosos que han estado por estos lados mucho antes que los españoles llegaran con su propio dispositivo de creencias  y suficiente armamento para convencer a nuestros predecesores que esas eran mucho mejores que las antiguas.

Sin embargo, quedan rincones por descubrir, brujos y brujas chilenos auténticos, tanto así que formaron sus propios enclaves. Se ha recordado recientemente los juicios a los que fueron sometidos, en 1881, los curanderos chilotes organizados como la “Recta Provincia” cuya existencia se presumía en Chiloé desde tiempos antiquísimos; los juicios duraron dos años y condenaron a un centenar de personas. Entre ellas, a Mateo Coñuecar: “70 años, no sabe leer ni escribir; hace 30 años que se incorporó en dicha institución sirviendo primero como consejero i después como Rei de Santiago”. Fue condenado a tres años de prisión.

Hay antecedentes anteriores sobre estas prácticas, en Chillán, en 1749, la Iglesia local inició un juicio contra una red de indígenas acusados de hechicería. “Se ordena la comparecencia de las indias Josefa y Melchora por el daño y maleficio causado”, sentenció el cura Simón de Mandiola, primer juez de la causa. “También se analizará su remisión al tribunal del Ilustrísimo Señor Doctor don Joseph del Toro y Zambrano, dignísimo Obispo de Concepción”.

En la actualidad, han aprendido a ejercer este oficio con más discreción y con otros nombres, a veces venden propiedades, otros ven la suerte, hay de todo, falta un instrumento detector de tantos brujos y brujas sueltos.

 

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