Opinión

El día después de la Región de Ñuble

Por: Diario Concepción | 25 de Agosto 2017
Fotografía: Diario Concepción

Renato Segura
Director de ProChile Bío Bío

El 20 de agosto de 2017 quedará registrado como el día en que la Región del Bío Bío perdió una de sus cuatro provincias, reduciendo la superficie en más de 13 mil kilómetros cuadrados, y la población en cerca de 440 mil habitantes.

Como cualquier amputación de una de las cuatro extremidades del cuerpo humano, la separación de Ñuble supone mermas importantes para la Región del Bío Bío en: influencia; oportunidades para el desarrollo social y económico e identidad territorial, labradas durante casi medio siglo de existencia.

Sin embargo, a diferencia del shock post traumático que genera la amputación de una extremidad, el nuevo el ordenamiento territorial tiene la capacidad de autogenerar oportunidades para generar un nivel de desarrollo territorial que tiene la potencialidad en ser muy superior al que existía, previo a la separación.

Varias son las opciones que dispone hoy día la Región del Bío Bío para hacer frente al día después del nacimiento de la región de Ñuble. La primera, y por supuesto la menos deseada, es mantener una posición crítica frente al nuevo ordenamiento territorial, culpando de las futuras desgracias al nuevo ordenamiento territorial. La segunda, y a mi parecer la más pertinente, es cambiar sustancialmente el foco de desarrollo hacia una región de industrias y servicios, que se sustente en el desarrollo productivo de la macro región silvoagropecuaria (comprendida entre Maule Sur y la Región de la Araucanía).

¿Qué tiene que hacer la región para transformarse en un complejo industrial y puerta de salida de los productos de exportación de la macro región silvoagropecuaria?

Bío Bío tiene una lata experiencia industrial y una capacidad instalada suficiente para iniciar un proceso de transformación hacia un sistema económico, basado en la producción y la logística, para el procesamiento y/o exportación de productos requeridos por el mercado nacional e internacional.

La macro región silvoagropecuaria tiene la capacidad suficiente para producir la materia prima que requiere un complejo industrial. Dicho complejo, permite absorber los productos en exceso que genera la estacionalidad agrícola; permite homogeneizar la materia prima proveniente de productos agrícolas heterogéneos; tiene la capacidad de asegurar un sistema de calidad y sostenibilidad productiva, en línea con los requerimientos de los mercados, y permite generar economías de escala para lograr los volúmenes productivos que asegure la continuidad de abastecimiento de los mercados.

Para cumplir con la tarea, se requiere la atracción de inversiones para la instalación de los complejos industriales y la construcción de un sistema logístico moderno e inteligente (portuario, aéreo, terrestre y virtual) que permita un tránsito expedito y seguro, de los productos, hacia el consumidor final.

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