Opinión

Lepra

Por: Diario Concepción | 11 de Agosto 2017
Fotografía: Diario Concepción

Renato Segura
Director de ProChile

Según datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud, las principales causas de muerte en el mundo son: enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, infecciones respiratorias, obstrucciones pulmonares, cáncer de tráquea, bronquios e hígado, diabetes mellitus, alzheimer u otras enfermedades demenciales. En Chile, en tanto, las prevalencias están asociadas a enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedades mentales. En la Región del Bío Bío, las principales causas son atribuibles a la cirrosis y problemas cerebrovasculares.

La lepra es una de las enfermedades más antiguas que conoce la humanidad. Sin ser la más grave ni la más frecuente, está entre las que origina una alta estigmatización social. La historia registra que, en condiciones inhumanas e infrahumanas, los leprosos sufrían el destierro y el aislamiento. En Chile, insular, la lepra tuvo presencia en territorio pascuense y, sus consecuencias sociales, son un triste recuerdo que, por el trato inhumano que dio a la población afectada, hasta hoy día avergüenza a Chile continental.

En la actualidad, la lepra es una enfermedad que está eliminada como problema mundial de salud pública (a partir del año 2000 la tasa de prevalencia registrada es de menos de 1 caso por cada 10.000 habitantes). El tratamiento multimedicamentoso disponible (TMM), ha permitido que la tasa de prevalencia de la enfermedad haya disminuido un 99%, es decir, de 21,1 casos por 10.000 habitantes en el año 1983 a 0,24 casos por 10.000 habitantes en el año 2015 (Fuente: OMS). Respecto de dicha enfermedad, los esfuerzos se concentran en la promoción de la detección precoz de los casos para reducir la carga de la enfermedad (en particular las discapacidades) e interrumpir la transmisión.

Sin embargo, en los recientes casos de lepra que han aparecido en Chile, se ha producido un anacronismo de la enfermedad. El rechazo social a los inmigrantes, que padecen o son potenciales portadores de dicha enfermedad, ha hecho reaparecer el comportamiento primitivo e infrahumano que estaba registrado en la historia más oscura de la sociedad; aun cuando la indolencia y aporofobia que genera un indigente harapiento, sucio y de mal olor, no se diferencie sustantivamente de la reacción social frente a los casos de lepra detectados en el país.

Paradojalmente, frente a la insensibilidad para hacer frente a enfermedades que tienen características de pandemia para la salud pública local (como el VIH, por ejemplo), la sociedad chilena ha sido extremadamente sensible para generar rechazo hacia los enfermos que padecen la milenaria enfermedad, cuya mayor gravedad radica en la estigmatización social.

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