Opinión

Maduro y el autoritarismo

Por: Diario Concepción | 10 de Agosto 2017
Fotografía: Copesa

Danny Gonzalo Monsálvez Araneda
@MonsalvezAraned

Por estos días se tiende a intercambiar comentarios y opiniones respecto a cómo catalogar el gobierno que lidera Nicolás Maduro en Venezuela.

Según una encuesta, un 85% consideraba al citado país como una dictadura, algunos prefieren hablar de una democracia en crisis, mientras que otros consideran que el chavismo o el madurismo han derivado en un régimen autoritario ¿cuál de esas categorías sería más pertinente para caracterizar lo que pasa en dicho país? Sin duda que la literatura existente, básicamente desde la ciencia política, pero también algunas contribuciones de la historia, filosofía y sociología nos ayudan a precisar la conceptualización.

Desde nuestro punto de vista, Venezuela no es una dictadura, tampoco un régimen totalitario, más bien estamos en una situación o escenario en la cual un sistema democrático que ha estado en permanente tensión y conflicto ha derivado en acciones de fuerza, violencia por parte de aquellos sectores en pugna, léase oposición y oficialismo y en este último caso con un claro abuso de autoridad e intolerancia; lo anterior ha significado que el gobierno asumiera posiciones cada vez más duras e intransigentes, algunas de ellas producto de las acciones desestabilizadoras de la oposición, pero sobre todo a consecuencia de una concepción del poder, la cual está sustentada en un fuerte autoritarismo y militarismo (producto del apoyo, impronta, injerencia que entregan los militares al gobierno).

Esto ha significado tanto en el discurso como en la práctica que el gobierno fuera dejando de lado las reglas básicas de la democracia (por ejemplo la separación absoluta de los poderes) para situarse hoy en un régimen autoritario.

Ya Juan Linz señalaba por ejemplo algunas características de éstos regímenes, entre ellos un pluralismo político limitado, sin una ideología elaborada y directora y donde un líder o grupo ejercen el poder. Para el caso Venezolano, es claro el ejercicio del poder por parte de un sector cívico-militar.

El fuerte ejercicio y control del poder Ejecutivo, de la Asamblea Constituyente y la Fiscalía General, son muestras más que suficientes de como progresivamente se ha ido avanzando en el control institucional del poder político. Efectivamente existe la oposición, esta se manifiesta, marcha, protesta e incluso impulsa acciones de sabotaje, pero aquello no implica que en Venezuela el pluralismo, tolerancia y libertad sean características propias del régimen de Maduro.

Por supuesto que la violencia es condenable sea de oposición u oficialismo, pero cuando esta viene del Estado y sus instituciones es aún peor y más grave. Por eso construir hegemonía, como plantean algunos sectores de izquierda (más próximos al chavismo) o nostálgicos de los años 60 y 70, no se hace silenciando voces, aquello es simplemente un ejercicio autoritario del poder.

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