Opinión

Los partidos al Rincón

Por: Diario Concepción | 03 de Agosto 2017
Fotografía: Diario Concepción

Por: Francesca Parodi
@franparodi

Continuamos encontrándonos con episodios reprochables en el mundo político. Y, paradójicamente, en época de elecciones estos episodios se multiplican. El problema es que esta mala costumbre está relativizando los estándares éticos mínimos para ejercer la función pública, algo que seguirá afectando nuestro sistema.

La decisión de la DC de llevar como carta parlamentaria al diputado Rincón extiende el registro de errores de los partidos políticos. Y es que las normas éticas, esas que no están escritas en ninguna ley, se siguen pasando por alto, a pesar del proceso de descrédito que ha vivido la política por culpa de esta desconexión voluntaria de los partidos con la moral. La violencia intrafamiliar ha estado en el ojo del huracán los últimos meses por varios episodios lamentables, lo que ni siquiera asomó como un argumento para impedir la postulación del diputado.

Con esta decisión, el partido democratacristiano no solo está eludiendo toda ética —aunque no es el único en hacerlo—, sino que además está dándole la espalda a una reivindicación en la que miles de mujeres nos hemos involucrado.

Un caso similar es lo que ocurre con la forzosa postulación de Marcela Labraña, ex directora del Sename, quien, a pesar de los amplios cuestionamientos, aparece como una de las “protegidas” al interior de la misma DC. Lamentablemente, no hemos sido capaces de erradicar estas prácticas al interior de los partidos, los que solo parecen preocupados de las cuotas de poder y no titubean en hacer a un lado la ética y a los propios ciudadanos.

Es evidente que esto no ocurre solo al interior de la DC. Las lógicas de los partidos, esas que ya cansaron a los chilenos, han tomado demasiado espacio dentro de la política. Es verdad que la popularidad de los candidatos es algo relevante que se debe considerar, pero nunca puede estar por sobre la ética. En este sentido, insistir en llevar candidatos condenados por delitos, cuestionados por su desempeño, que recibieron financiamiento irregular, entre otras faltas graves, es no entender el problema. Este debería ser el “desde” para cualquier candidato, y es responsabilidad de los partidos aplicar ese filtro. Hacer la vista gorda por pequeños cálculos electorales solo nos llevará a destruir nuestro ya alicaído sistema político.

En algún momento los partidos políticos se tendrán que dar cuenta que no pueden seguir operando al margen de la ética, para fines que nada tienen que ver con la política. Por el momento, no nos queda más que condenar este tipo de hechos y que sean los ciudadanos los que filtren lo que los partidos no son capaces –por  beneficio propio–  de hacer.

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