Opinión

El inventario de las pasiones

Por: Procopio | 23 de Julio 2017

Si hay una palabra que puede tener disímiles significados, pasión es un ejemplo excelente, como muchas otras de la lengua madre, del latín passio, un concepto que tiene diferentes usos, se trata de la acción de padecer, “una perturbación o afecto desordenado del ánimo”. Si bien una pasión es un sentimiento muy fuerte de alguien hacia otra persona o actividad, no es necesariamente una mala cosa, una obsesión insana, es más bien como un estado de emoción profunda donde la persona se deja llevar por sus sentimientos.

Según Descartes, en el siglo XVlll, las pasiones clásicas son seis: Admiración, Amor, Odio, Deseo, Gozo y Tristeza. Las nuevas propuestas han agregado la Beatitud, el Malhumor, la Felicidad, el Temor, la Indignación y el Aburrimiento. Es posible que se pueda agregar otras pasiones, o que las aludidas no sean las principales, pero hay en este punto un espacio para plantear de qué naturaleza son las nuestras y cuáles son las de mayor orden de magnitud, reflexión utilísima ya que la pasión nos da los principales motivos.

En el ámbito profesional alguien apasionado es una persona que ama su trabajo de una forma incomprensible para los demás. Un apasionado de las letras, por ejemplo, es alguien que puede pasarse todos los días de su vida escribiendo y leyendo, por ejemplo, en fin, se ha visto cosas peores.

Lo que es importante es explorar nuestras pasiones, no aquellas inflamadas, dignas de tragedias, asesinatos y conflagraciones, sino de las otras que realmente nos llenen el corazón, así sea cuidar una mata de crisantemos, no tiene que ser uno de esos arrebatos conducentes a suicidio o depresión, pero que a lo menos nos dejen la posibilidad de hacer algo que nos devuelva la paz del alma.

PROCOPIO

 

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