Opinión

La jibarización del súperocho

Por: Procopio | 22 de Julio 2017

Como casi todas las grandes  catástrofes, estas señales fueron al principio tenues, tanto que para los menos perspicaces, o sin antecedentes previos, para los más desavisados o los más nuevos, los cambios sutiles no llegaron a llamar la atención, pero para todo el resto, los conocedores de la historia y de  las dudosas tendencias y mañas de los actores, la mayoría de las veces los desconocidos de siempre, estos hecho son de lamentar, o mejor todavía dignos de oprobio.

El hecho escueto es que paulatinamente, casi arteramente, la calidad, el tamaño, de ciertos elementos de uso común y popular, han experimentado un proceso insidioso y larvado de deterioro programado, sin que eso se refleje en el precio, mismo precio entonces, pero menos valor, y al mismo tiempo, con la astucia propia de príncipes del Renacimiento, el artículo en cuestión es relanzado como un mejoramiento, es decir el regreso, no siempre íntegro a la calidad original, pero a un precio más alto.

El Súper ocho, por ejemplo, que salvaba momentos críticos de hipoglicemia, en estudiantes momentáneamente desabastecidos, que lograban con ese expediente sobrevivir hasta el próximo almuerzo, es ahora un triste remedo, en un paquete de tamaño parecido al original, solo que mucho menos ocupado. No hay que temer, es remplazado por el mega ocho, harto más caro, y casi parecido al anterior.

Los papeles higiénicos de doble hoja, previo adelgazamiento incompatible de la hoja sola, va sufriendo un proceso equivalente de fragilidad que hace optima la propuesta de la triple hoja, por otro predio, eso sí.

Se invita al numeroso público, a prestar la atención debida y  poner, como es de toda justicia, el grito en el cielo.

 

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