Opinión

Regresa el detector de mentiras

Por: Procopio | 16 de Julio 2017

La noticia es reciente, el nunca bien ponderado Detector de Mentiras será usado en Carabineros, la información no es explícita en cuanto a quienes serán objeto de tan útil exploración. Para los ciudadanos más antiguos, el artefacto en cuestión tenía una vital importancia cinematográfica; los malos y malas quedaban al descubierto después de una escrupulosa sesión de sensores electrónicos, con un registro de  finas y oscilantes líneas sobre papel.

El artilugio fue inventado en 1938  por Leonard Keeler, del Departamento de Policía de California,  lo cual no es de extrañar. Se trataba de un polígrafo, también llamado máquina de la verdad, un tipo particular de instrumento de medición que registra  respuestas fisiológicas, tales como las variaciones de la presión arterial, el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria, estímulos nerviosos y la respuesta galvánica o conductancia de la piel, que se generan ante determinadas preguntas que se realizan al sujeto sometido a la prueba.

A título de ejemplo, si se pregunta a un estudiante chileno de enseñanza media, quién fue Manuel Rodríguez, al responder éste que se trata del defensa central del club de fútbol de Coquimbo Unido, no habría alteración en el registro, quedando así probada su inocencia.

Muchos científicos de todo el mundo  han comentado que el polígrafo es más inútil que cenicero de motocicleta, pero igual, a veces funciona, sobre todo en aquellas personas que tienen todavía inexplicables altas cuotas de vergüenza y se ponen nerviosas cuando no dicen la verdad. Esto último explicaría por qué no se han instalado en el Parlamento y otros sectores de alta política, ya que son capaces de decir cualquier cosa sin que se muevan   las agujas ni un milímetro

 

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