Opinión

Clemente Korda Sobisz

Por: Diario Concepción | 16 de Julio 2017
Fotografía: Diario Concepción

Por: Alejandro Mihovilovich Gratz
Profesor de Historia y Geografía
Historiador del Archivo Histórico de Concepción

El padre Korda nació el 26 de diciembre de 1884 en Gdansk, la antigua Danzing en Pomerania bajo el dominio de la Prusia occidental, por esta razón dominaba perfectamente el alemán. Fue uno de los millares de jóvenes polacos que deslumbrados por el ejemplo del príncipe don Augusto Czartoryski habían dejado su familia y muchos de ellos su patria para seguir a don Bosco.

En efecto el príncipe Czartoryski, heredero del trono de Polonia y Lituania y entonces exiliado con su familia en París, había logrado ser admitido en la joven y humilde congregación fundada por Don Bosco a pesar de una fuerte oposición política y familiar. Por feliz coincidencia, fue compañero de nuestro compatriota el padre Camilo Ortúzar Montt, recibido personalmente por el mismo santo luego de haber sido un brillante capellán de la Armada Chilena en la Guerra del Pacífico.

El padre Korda muy joven se dirigió a Italia para estudiar y recibir el hábito religioso de manos de don Miguel Rúa, el primer sucesor de Don Bosco, quien lo envió como misionero a Concepción, a la primera casa Salesiana fundada en Chile, siendo ordenado sacerdote en el santuario de María Auxiliadora el 2 de octubre de 1911.  Su paso por la cordillera de los Andes lo hizo con muchas aventuras, y a lomo de mula en el año de 1903.  De su viaje relataba lo siguiente “llegué a Concepción cuando aquí el camino frente al colegio, era de barro.  No había autos y había que movilizarse en carros tirados por caballos, con no pocos incidentes invernales en tales carruajes”.

El padre Korda permaneció en Concepción hasta su muerte acaecida el 8 de septiembre de 1978, a los 94 años de edad, salvo algunos años que como director trabajó en Linares, Catemu y en el noviciado salesiano de Jahuel.  Fue un excelente profesor de música y director del Colegio Salesiano penquista por dos periodos completando así 12 años. Por sus servicios educativos recibió sendas condecoraciones por parte de la Municipalidad de Concepción, mientras que el gobierno de Chile le confirió la orden “Legión al Mérito Bernardo O’Higgins”.

Fue un maestro abnegado, con un don de gente extraordinario, querido y venerado por sus ex alumnos, a quienes acompañó hasta el final de su vida, vida que llevo plena y feliz, y que fue coronada con la exaltación de un compatriota suyo, el Papa Juan Pablo II, a la cátedra de San Pedro.  Hoy una calle del sector aledaño al Colegio Salesiano Don Bosco, hace honor con su nombre y exalta la memoria de este insigne salesiano. Los datos aportados al presente trabajo corresponden al profesor Alfonso Horn Kaschel, Profesor de Historia y Ciencias Sociales de la UCV

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