Opinión

Las tribulaciones de los cambios

Por: Procopio | 14 de Julio 2017

En medio de un mar un tanto revuelto de novedades de todos colores, entre las cuales aparecen con más frecuencia de lo saludable amenazas potenciales para nuestra tranquilidad, se suele comentar, con muy poca originalidad, que el mundo ha cambiado y peor todavía, que cambia con velocidad nunca vista, sin dar señales de quedarse quieto, como para tener la oportunidad de ponerse al día

El resultado inevitable de esta realidad que enfrentamos permanentemente es el conflicto entre elegir entre  lo nuevo y lo conocido, entre la innovación frente la tradición, el trato deferente a los mayores como depositarios de la experiencia y sabiduría, o los movedizos y proactivos jóvenes llenos de anhelos urgentes.

El valor de la experiencia previa  ha pasado con bastante prisa, y sin mayores trámites, al trasto de asunto inútiles, cuentos de viejos. Puede que sea esta, nuestra civilización, la primera que ha puesto sencillamente al revés estos principios seculares.

Una cultura que no tiene interés por pisar o construir sobre el terreno sedimentado con los estratos del tiempo y que se siente perfectamente confortable pisando un terreno, mitad real mitad virtual, de cosas por hacer y hechos por verificar, sin mirar para atrás, sino ansiosamente al frente, siempre lleno de tentaciones, a cual mejor.

Las nuevas velocidades pueden resultar mareadoras para los de antes, que sobreviven en el ahora, a estos remanentes de los tiempos pasados les toca a veces mediar entre paralíticos y epilépticos y contribuir en medio de las prisas, a llamar a la cordura y renovar la idea de la conveniencia de usar el cerebro en vez de las vísceras y darle al tiempo la oportunidad de discriminar entre el trigo y la paja molida.

 

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