Opinión

Salir de la caja

Por: Diario Concepción | 04 de Julio 2017
Fotografía: Diario Concepción

Pamela Espinosa B.
Psicóloga, ©Coach Profesional Pontificia Universidad Católica de Chile
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¿Cuánto de lo que usted hace en su día a día proviene genuinamente de sus intereses y sueños personales y cuánto ha sido determinado por el sueño que otros tenían para nosotros? ¿Cuántas veces nos encontramos envidiando la “suerte de otros” y comparando los logros de los demás con nuestras vidas? El diario inglés “The Guardian” ha publicado una interesante investigación de la enfermera australiana Bronnie Ware, quien se dedicó por años a cuidar a enfermos terminales y recolectó epifanías y últimas reflexiones de sus pacientes.

La investigación recopiló los 5 pensamientos más frecuentes de estas personas y concluye que el principal arrepentimiento consiste en no haber tenido la valentía de vivir una vida verdadera para sí mismos, por sobre la vida que los demás quieren para uno; se reportó que la capacidad de poner límites al poder que tienen los demás sobre nuestras vidas y el permitirnos a nosotros mismos ser más felices, es determinante para nuestra autorrealización.

La Phd peruana Carla Olivieri nos dice que lo que hacen las personas que tienen una vida altamente satisfactoria y feliz re relaciona con asumir la responsabilidad de nuestra propia vida, de nuestra felicidad y de nuestro éxito. Tomar las riendas significa enfrentar una serie de barreras construidas por las expectativas de nuestras familias y de la sociedad que conforman lo que Carla llama “la caja”.

Esta caja está compuesta por los roles que creemos que debemos cumplir; satisfacciones que sentimos que debemos producir para nuestros padres, parejas, profesores; una imagen que sentimos que debemos proyectar frente a nuestros amigos para “encajar” socialmente. Vivir la vida de la caja, es una vida llena de presiones que no tienen mucho que ver con lo que realmente nos hace feliz. Romper la caja puede significar tal vez desilusionar a otros; implica riesgos y responsabilidad.

Es tan sorprendente darse cuenta que ser feliz es una elección, pero que nos quedamos atrapados en nuestros hábitos, en el pasado y en el miedo al cambio. Pero desearlo no es suficiente, hay que tomar decisiones y trazar un plan. La primera decisión es querer hacerlo y atrevernos a manifestar nuestros deseos y a equilibrarlos con la vida que hoy tenemos.

Una vez que ya nos encontramos en la mitad o más de nuestra vida, no se trata de romper con todo lo que hemos construido, sino con tener la valentía de comenzar a actualizarte a tí mismo de acuerdo a tus verdaderos intereses.

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