Opinión

Movilizarse y no morir en el intento

Por: En el Tintero | 10 de Junio 2017

No tenemos, que se haya sabido, una encuesta bien documentada y valedera de la opinión de los sufridos habitantes de la intercomunal y de la ciudad de Concepción para saber cuál es su pensamiento sobre la calidad del transporte  público, incluyendo a los colectivos, de tal modo que todo lo que se diga puede tener el perfil de una hipótesis sin la adecuada base experimental, tema opinable, pero no por eso impermeable al escrutinio de los usuarios.

Es posible que se deba a la nunca bien ponderada idiosincrasia nacional, el de reclamar para callado, o cuando la oportunidad ha pasado, la costumbre de  andar por ahí refunfuñando. En otras partes no es así, la gente se encabrita y protesta acremente por el mal servicio del transporte público o por lo caro, o por lo caro y malo, para simplificar la causa de la indignación.

Con más mesura, está hasta cierto punto bien que no se proceda inmediatamente a llevar los responsables a la horca, lo peligroso sería olvidar que el chileno ha consagrado el “derecho al pataleo”, una forma coloquial de expresar que el derecho a la protesta. No es un derecho más, sino uno de especial relevancia dentro de cualquier ordenamiento constitucional: se trata de un derecho que nos ayuda a mantener vivos los restantes derechos.

Tenemos que aprender a negociar civilizadamente, mantener intactas nuestras capacidades deliberativas. Hay que corregir las circunstancias que motivan las protestas, por calladas que sean, la manera como nos transportan en esta ciudad es deficiente, riesgosa, indigna de una ciudad como la que tenemos. Se puede optar por seguir desdibujándola, ignorándola o culpar a los que protestan, pero esa  cuenta, la de tener un sistema de transporte público de calidad,  sigue pendiente.

PROCOPIO

 

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