Opinión

Hora de ponerse a trabajar

Por: Diario Concepción | 04 de Junio 2017
Fotografía: Diario Concepción

Por: Renato Segura
Director de Pro Chile, Región del Bío Bío

En cada nuevo día, la prensa revela un nuevo antecedente de aprovechamiento; mal uso o acusaciones de apropiación indebida, en el ejercicio del poder. La exposición de nuevos casos de servidores públicos y/o agentes privados, ha alimentado el morbo social y el cuestionamiento público sin reparar si los mencionados son justos y/o pecadores.

Mientras estos eventos mantienen la atención y preocupación de la sociedad, no son muchos los que, hoy en día, se pueden abstraer de la vorágine existente, para ocupar su tiempo en buscar nuevas formas de recuperar la senda de crecimiento del país; atraer nuevas inversiones y estimular el desarrollo de la pequeña y mediana empresa.

Esto genera un escenario complejo para la economía del país. Mientras el estímulo económico de política fiscal y monetaria, colisiona con una actividad económica refractaria, el mercado laboral – principal vector de transmisión de justicia social y equidad – muestra larvadamente una situación de menores ingresos para muchos hogares que se han visto afectados por la actual coyuntura. El déficit de inversión, por su parte, sigue hipotecando la capacidad de crecimiento de la economía.

Parece que el país ha olvidado que, la admiración mundial por la evolución del sistema económico y social chileno, fue el resultado de un esfuerzo compartido entre agentes públicos y privados. El “milagro chileno” fue posible gracias a una política sistemática y de largo plazo en el gasto público con sesgo social, dirigido a reducir la pobreza, disminuir la cesantía y, por sobre todo, resguardar la estabilidad macroeconómica.

Sin perjuicio de esta favorable evolución del país, la crítica social surgió con fuerza por la incapacidad o falta de atención de la sociedad en la creciente asimetría en la distribución de la riqueza; el aprovechamiento de posiciones de privilegio y los bajos resultados de las reformas implementadas para corregir dicha anormalidad. Sin embargo, con los aciertos y errores a lo obrado a la fecha, en nada justifica la estrategia de “brazos caídos” que han asumido importantes actores sociales y económicos con capacidad para invertir y estimular el crecimiento de la economía.

El paréntesis de la iniciativa privada, ha contribuido a profundizar la ralentización de la actividad económica y a sumar voces en la sociedad que buscan transformaciones radicales que, de concretarse, tienen la capacidad de contrarrestar los logros alcanzados durante los últimos 30 años.

Frente a este complejo escenario, hoy más que nunca, se requieren manos y esfuerzo para sacar al país del profundo letargo que le afecta. La sociedad chilena no debe seguir entrampada en la oratoria social, en los sueños de una sociedad lejana, en los brazos caídos de la iniciativa privada o en el morbo de una sociedad que disfruta con la revelación de las redes de influencia, el poder y la corrupción.

Es hora que la institucionalidad funcione. Llego el momento para que, los que tienen la capacidad de producir cambios, se pongan a trabajar en recuperar el crecimiento económico y el desarrollo del país y su gente.

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