Opinión

El antiguo poder del vil metal

Por: En el Tintero | 03 de Junio 2017

Por razones de marketing de Hollywood la mayoría de la gente se queda con la imagen de los 300 espartanos, musculosos, con el tórax descubierto y sus cortas capas rojas de Leónidas y la mortandad de miles de persas, en Las Termópilas, pero al final por medio de un traidor, los persas lograron salir del atolladero, y poner sitio a Atenas. Había llegado la hora de una muy esperada revancha.

Atenas fue  tomada y quemada el año 480 aC, .Los persas decidieron continuar con la justa tarea de borrar a los griegos del mapa, disponiéndose a conquistar todo lo que hiciera falta, pero en septiembre de ese mismo año la flota persa fue capturada y destruida en Salamina y en menos de un año más tarde un ejército combinado de los estados griegos les derrotó sin apelación en la gran batalla de Platea.

Antes de aquello, el engreído rey persa,  Jerjes, fastidiado por la manera como se estaban desarrollaban los acontecimientos, ya que él había tenido la gentileza de acompañar a sus tropas como quien va de picnic, no para ver como un grupo de gentuza les propinaba solo malas sorpresas, se había mandado a cambiar a Susa

Más tarde en la guerra entre Esparta y Atenas,  los persas, siempre atentos, intervienen con fuerza, aunque sigilosamente, invaden Grecia los arqueros persas, es decir la figura de un arquero grabada en monedas de oro, que se hacían llegar en grandes cantidades y en oportunidades distintas a ambos contendores y sus aliados.  Al final, Esparta derrota a Atenas, en una guerra que con intermitencias había durado treinta años, agotando y empobreciendo a ambas naciones, a partir de allí no volvieron a ser lo que habían sido. Lo que no pudieron hacer las armas lo hizo el poderoso caballero don Dinero.

 

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