Editorial

Necesarios mejoramientos en educación financiera

Por: Editorial Diario Concepción | 05 de Octubre 2017
Fotografía: Copesa

Los chilenos tenemos un innegable talento para la autoflagelación, en ese contexto es explicable la preocupación por el comportamiento de la población con respecto al manejo de sus finanzas, particularmente en el caso de los jóvenes basándose en los índices de endeudamiento, que ha dado señales de alarma y de relativa preocupación a las entidades económicas.

Sin embargo, que los chilenos tengan un bajo conocimiento financiero no es exclusividad de nuestro país, uno de los expertos del Comité Económico y Social de la Unión Europea toma cierta distancia del conclusivo diagnóstico de  analfabetos financieros para definir a los jóvenes chilenos, ya que según su apreciación la situación no es significativamente diferente a lo que ocurre en otras partes del mundo. El informe Pisa de la Ocde, pone de manifiesto el desconocimiento de los jóvenes de 15 años de la realidad económica y financiera. “la gran mayoría desconoce lo que es un presupuesto familiar y son incapaces de interpretar una factura”.

En este ámbito, nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel latinoamericano, con Uruguay en el primero, en el ranking de alfabetización financiera, pero al mismo tiempo, se ubica en el lugar 20 de 25 entre los países de la Ocde. De esa manera sólo el 41% de los chilenos puede definirse como “alfabetizado financieramente”, por sobre la media mundial (37%), pero bajo el estándar de la Ocde que corresponde a un 53%.

Hay que considerar que, pese a no existir una asignatura como tal, ya que en Chile la educación financiera se encuentra de algún modo integrada a las asignaturas de matemáticas o ciencias sociales, hay un 60%, de jóvenes que tienen sobre el particular conocimientos funcionales sobre finanzas y financiamiento, lo que permite un cierto optimismo a la hora de incentivar este tipo de competencias.

La educación financiera debe empezar por reducir los riesgos de exclusión financiera, alentando a los consumidores a planificar y ahorrar y al mismo tiempo tener madurez como para evitar el sobreendeudamiento, aunque esto signifique el desafío mayor de aprender a discriminar entre lo que una persona desea y lo que necesita, un factor de distorsión difícil de erradicar en sociedades manipuladoramente consumistas.

Según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Juventud, el 33% de los jóvenes entre 15 y 29 años declara tener  deudas, especialmente entre 20 y 24 años el 36% y entre 25 y 29 años el 55%, cifras que muestran con claridad la realidad financiera de los jóvenes, según la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento, desde que entró en vigencia la nueva ley de quiebra miles de personas se han acercado para poder renegociar sus deudas, logrando llegar a un acuerdo con sus acreedores, de ese total, el 10,4% han sido jóvenes de 18 a 29 años, por un monto total de deuda vencida y al día de aproximadamente 17 millones de pesos.

A la luz de estos datos, parece adecuado  sugerir que la temática de educación financiera sea obligatoria, con el propósito de fortalecer en los jóvenes sus competencias y los valores asociados al dinero, como la prudencia, responsabilidad y el ahorro.

Este tipo de competencia está asociado a la capacidad para hacer proyectos sustentables o emprender iniciativas con base cierta, precisamente una las debilidades horizontales más notorias en el común hacer de la muchas personas y causa de no pocos tropiezos.

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