Editorial

La protectora oportunidad de las familias de acogida

Por: Editorial Diario Concepción | 08 de Septiembre 2017
Fotografía: Copesa

La inaceptable situación de Sename ha expuesto una circunstancia que la sociedad en su conjunto había optado por ignorar, como podría ocurrir con otras realidades incómodas que para muchos resultan mejor tratadas si se las desconoce.

Enajenarse de la realidad puede ser tranquilizador, pero eventualmente hay que enfrentarla, como ha ocurrido con la muy conocida situación de centenares de niños que no reciben cuidados y están solos, abandonados de sus padres y con cuidados insatisfactorios de adultos , en el mejor de los casos solo indiferentes y en el peor, abusivos y crueles.

La situación sigue vigente, por más que haya salido con mucha fuerza a la luz pública, la reorganización o el reemplazo definitivo del organismo está en proceso, con un gobierno muy ocupado en sus últimos pasos como para darle a este delicado asunto la atención que merece.

Mientras tanto, las familias de bien, numerosas en Chile pese a su habitual invisibilidad, han reaccionado transformándose en familias de acogida que  a la fecha han recibido numerosos niños separados de sus parientes, alcanzando cifras inéditas que se generan al existir un sistema de cuidados alternativos del  Sename, donde hasta ahora la mayoría de los menores eran derivados a centros de protección. De esa manera, si hace cinco años, apenas el 20% de los menores quedaban al cuidado de familias de acogida, la tendencia  actual es claramente hacia el aumento, en el primer semestre fue de 45%.

El objetivo de este programa es brindar protección, afecto y atención especializada para reparar el daño de los niños y niñas de 0 a 6 años, y de sus hermanos, que por decisión judicial hayan sido removidos de su familia de origen debido a que sufrieron vulneraciones como abandono, violencia sexual u otras formas de maltrato físico o psicológico. A diferencia del proceso de adopción, los menores son  reubicados  transitoriamente en un entorno familiar alternativo que garantice su protección, mientras se restablece su derecho a vivir en una familia definitiva.

Las familias que optan por esta posibilidad, previamente seleccionadas teniendo en cuenta sus medios, su Interés y aptitudes para la crianza de los niños, resguardan, particularmente en bebés y niñas o niños pequeños, las necesidades emocionales de cariño y sentimientos de apego, fundamentales para un desarrollo sano, partiendo de la base cierta que los niños y niñas así acogidos que continúan  viviendo dentro una familia  desarrollan un mayor sentido de pertenencia, satisfaciendo sus necesidades básicas y el derecho a vivir, descansar y jugar, en un ambiente sano y feliz.

El aumento del interés de las familias chilenas por participar en este programa, se podría explicar por toda la crisis mediática relativa a Sename, lo que parece haber  contribuido a que las personas  se sensibilicen y comprometan, un característica nacional de solidaridad y de voluntad de ayudar a los demás que se ha perdido un tanto por los cambios valóricos de una sociedad que ha dejado de asumir los compromisos colectivos.

Existe una propuesta para modificar la ley de adopciones para que estas familias, si lo desean, puedan adoptar a estos niños y no sea solo una solución temporal, la experiencia de las familias, ha sido según sus testimonios gratificante y rica, para los niños puede ser una oportunidad para tener una vida feliz y un futuro que sin ella tal vez no existiría.

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