Editorial

La quinta columna en el comercio establecido

Por: Editorial Diario Concepción | 05 de Agosto 2017
Fotografía: Romilio Pasmiño G.

La expresión parece pertenecer a la Guerra Civil Española, se atribuye al general Emilio Mola, quien se refiere, en una transmisión radial de 1936, al avance de las tropas de Franco hacia Madrid. El general mencionó que mientras bajo su mando cuatro columnas se dirigían hacia la capital, había una quinta, formada por los simpatizantes, dentro de la capital, que trabajaban clandestinamente.

La situación describe gráficamente lo que ha estado ocurriendo con la guerra, que a ratos parece perdida, entre el municipio penquista y los comerciantes establecidos, contra el comercio ambulante, que si bien es cierto es a veces es la única situación viable para algunos como medio de sustento, abre un amplísimo e inaceptable paréntesis para toda suerte de actividades dudosas y un circuito paralelo de delincuencia e inseguridad, sumado al uso abusivo de un espacio que pertenece a la ciudadanía.

Las fuertes campañas edilicias para controlar esa situación ha sido acompañada de búsqueda de soluciones, habilitando sitios para comercialización, o estableciendo regulaciones, como el control más severo de permisos para comerciantes en este rubro. Tanto como la iniciativa de multar a transeúntes que compren en la vía pública, todas medidas controvertidas y de escaso impacto.

La sospecha que se ha confirmado recientemente es la modalidad de abastecimiento de estos comerciantes, que sorprendentemente reaccionan con gran velocidad ante una circunstancia que favorezca la comercialización de algún artículo ante situaciones especiales, lo que hacía pensar en la existencia cercana de una logística extraordinariamente eficiente, para una actividad tan precaria y aparentemente desprotegida.

Ha sido por tanto un descubrimiento, no demasiado sorprendente, que haya locales establecidos que abastecen al comercio ambulante, tal como lo reveló este medio hace unos pocos días. Efectivamente, locales mayoristas abasteciendo a los comerciantes ambulantes y comerciantes establecidos vendiendo su mercadería en las calles, fue un escenario que detectaron los actores de operativos contra el comercio ambulante en Concepción.

Verificada esa situación, la Sección de Investigación Policial de la Primera Comisaría encontró dos locales del centro penquista que surtían a los ilegales de mercadería, ambos del rubro mayorista, ubicados en calle Maipú y del giro bazar, sitios a los cuales acuden los comerciantes ambulantes a comprar especies, las cuales incluso son entregadas a concesión.

Se agrega así una situación de eventual delito económico, que está en el ámbito de competencia del Servicio de Impuesto Internos, que a poco andar descubre que otra de las sospechas tenía completa validez, en la declaración de los inspectores; “lo importante es que hemos ido identificando que los ambulantes no son personas pobres que usan esto para vivir, sino que hay un abuso del sistema que les permite lucrar y que hay locales establecidos que los proveen de artículos y evaden impuestos que corresponde pagar”.

La Cámara de Comercio penquista, que ha sido uno de las entidades que más ha presionado para que las autoridades tomen control de esta situación, tiene por delante un desafío mayor, en el sentido de detectar quienes están trabajando en la periferia de su conocido marco ético.

Con mayor fuerza se requiere el apoyo ciudadano a las medidas establecidas para controlar esta persistente situación.

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