Editorial

Crece el consumo de drogas por trabajadores chilenos

Por: Editorial Diario Concepción | 01 de Agosto 2017
Fotografía: Copesa

La opinión pública ha estado al tanto de la controversia levantada sobre la legalización del consumo recreativo de marihuana, usando como caballo de Troya la frágil evidencia de efectos terapéuticos de esta droga en determinados patologías. Confundiendo esta dinámica con uno de los derechos que se establecen en democracia y libertad, dando señales engañosas que el consumo es  sinónimo de progresismo y modernidad.

Además de la natural preocupación surgida al informar de la evidencia científica de daños en estructura y funcionamiento cerebral por el uso de marihuana por niños y adolescentes, se agrega recientemente aquella que se genera ante el uso de esta droga por trabajadores. En efecto, marihuana y cocaína son las drogas más consumidas por los trabajadores chilenos en 2016, según una publicación reciente.

En el estudio realizado por Global Partners participaron más de 3 mil trabajadores a nivel nacional, el 14,9% de los participantes arrojó positivo a un test de consumo. De ellos, un 60% reveló uso de marihuana, seguido por la cocaína que fue detectada en el 22,8% de los trabajadores, cifras que representan un aumento respecto al estudio anterior,4,8 puntos porcentuales más en relación a la medición de 2014 y de 2,8 puntos porcentuales adicionales respecto de 2015, situación descrita como alarmante.

Muy por el contrario de lo postulado por  asociaciones pro libre consumo de cannabis, a la cual le restan todos los posibles riesgos, desde el mundo laboral los mensajes son menos frívolos, desde la adopción de medidas preventivas de consumo, a la implementación de incentivos y estrategias para impedir que los trabajadores y funcionarios utilicen estupefacientes, ya que  afecta a los procesos de atención, procesamiento de información, emisión de conductas y respuestas emocionales, aumentando errores y riesgos.

En este último aspecto, está demostrado que estas substancias dificultan mantener una atención sostenida, una situación de riesgo laboral que se añade a los que ya puedan existir en el ambiente de trabajo por su propia naturaleza. De igual manera, se altera la capacidad de concentración, con  disminución de la capacidad de juicio y ciertas dificultades para el razonamiento de orden superior, lo que puede condicionar la toma de decisiones equivocadas que favorecen los accidentes del trabajo.

Según especialistas de salud mental, el aumento del uso de drogas se debe principalmente a la creciente aceptación social que tienen sustancias como la marihuana, a pesar del riesgo de sanciones a las que se expone un trabajador que consuma drogas durante la jornada laboral. Es por esta razón que la conducta de algunos legisladores banalizando el consumo como una simple e inocua entretención, puede ser descrita como irresponsable, ya que en el ánimo de parecer liberales  y cercanos a la gente, introducen probados factores de riesgo laboral.

Es necesario separar el uso terapéutico de la cannabis en situaciones controladas, del consumo libre de la marihuana, como si fuera de un derecho inalienable de cada persona, negando sus eventuales efectos perjudiciales.

La evidencia acumulada sobre las acciones de esta droga es convincente e  innegable,  por impopular que sea expresarlo, no hay mayoría, por absoluta que sea, que pueda convertir una substancia dañina en inofensiva.

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