Editorial

El aumento de las deudas de los hogares chilenos

Por: Editorial Diario Concepción | 28 de Julio 2017
Fotografía: Copesa

Difícilmente habrá un ciudadano que no perciba un período de desaceleración económica- aunque también asiste la certeza que es esta una situación que no afecta a todos en parecida magnitud- la cual tiene como explicación dos grandes razones;  el menor crecimiento que ha tenido el consumo privado y en segundo lugar, la contracción de la inversión privada. Los signos de esta situación no son inmediatamente apreciables,   según el informe de Cuentas Nacionales por sector institucional del Banco Central, dado a conocer recientemente, hay cifras que permiten observar las circunstancias desde el punto de vista de ahorro y deuda, tanto a nivel de empresas como de hogares.

Es este último indicador el que toca más de cerca al ciudadano corriente, el que maneja la economía hogareña con cifras de pocos dígitos, en plazos inmediatos, en la realidad cotidiana. En este nivel se registra el endeudamiento de los hogares chilenos, con un preocupante aumento que alcanzó un 63,5% del ingreso disponible durante el segundo trimestre. Así, al crecer 0,5 puntos sobre el nivel del primer trimestre de 2016, la deuda de hogares casi duplicó los niveles de 2003, primer año con cifras comparables, según las analiza el Banco Central.

Las cifras son elocuentes, en primer lugar, aquellas del ahorro de las familias, que logra mantenerse en un promedio anual  sobre los ingresos del orden de 10 al 10.6%, con pocas variaciones en los últimos años, mientras que la deuda escala desde el 37.6% del año 2003, al 63:% el año 2016, el más alto de ese período.

Las cifras oficiales indican que en la actualidad, las familias gastan más de la mitad de sus ingresos en pagar deudas, quedándoles para gastar efectivamente en el mercado local sólo un 40% de sus ingresos. Una observación interesante al momento de juzgar estos resultados es considerar que las cifras presentadas por el Banco Central, hacen referencia específicamente a deudas con casas comerciales, súper mercados y bancos, es decir, comercio que entrega información directamente a alguna repartición estatal.

La otra forma de endeudamiento de las personas puede ser informal, en préstamos a conocidos u otros familiares, además de contemplar las deudas de las vecinas y vecinos con los negocios de los barrios, caseros y semaneros, dato que si fuese considerado podría aumentar en un 20% más el nivel de endeudamiento de las familias, quedando finalmente sólo un 20% para otros  gastos directos.

El otro dato revelador del informe es que “el 75% de los morosos perciben un ingreso inferior a los $500 mil pesos, lo cual equivale a más de 2 millones 600 mil personas. En tanto, el 85% de las personas morosas con ingresos iguales o inferiores al salario mínimo corresponde a mujeres”. Se añade que los nuevos morosos que ingresan al sistema, los adultos mayores, aumentan un 79%, mientras que la tasa nacional es de un 31%.

Como es de suponer esta realidad es extraordinariamente sensible a los eventuales deterioros en el mercado laboral que podrían dificultar la capacidad de pago de los hogares, obligando a las instituciones financieras y organismos del estado a llevar un monitoreo cuidadoso de la situación,  y con mucha mayor razón, requerir por parte de los consumidores cuidado responsable de sus gastos, que suelen verse disimulados por el uso de dinero plástico y las engañosas facilidades de las compras a plazo.

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