Editorial

La visión urbana desde los barrios

Por: Editorial Diario Concepción | 15 de Julio 2017
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Es difícil que en alguna de las alocuciones de nuestros políticos se omita la palabra participación, es la llave maestra de la democracia utilitaria, para dar a entender que se está al tanto de lo que ocurre y que las acciones que se emprenden están basadas en los deseos y esperanzas de los electores, una premisa que bien valdría la pena poner a prueba.

Probar que la presunción anterior no tiene base cierta es escuchar la voz  de los vecinos, el ciudadano corriente que vive en su barrio, sobre todo aquel que ha pasado allí su infancia y en el cual su familia tiene su propia historia, es entonces cuando se observa una brecha entre la retórica y la práctica.

En la última Encuesta de Calidad de Vida Urbana del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, se  revela que las calles en mal estado, la congestión vehicular, el esmog e inundaciones, son parte de los problemas que aquejan a los habitantes de las ciudades, circunstancias que casi todos los barrios comparten, pero además se alude a la presencia de perros callejeros que son los que encabezan la lista de preocupaciones de los chilenos.

En esa evaluación, de 8.463 entrevistas en terreno en 100 comunas del país, los perros vagos y otras plagas de animales e insectos son un problema “muy grave” o “grave” en la comuna en que viven, enumerados de mayor a menor frecuencia, son precisamente  los caninos los que encabezan una lista de problemas relacionados con contaminación  o deterioro del entorno que se identifican en los barrios, con un 48.2%, seguidos por problemas de seguridad,  y ruidos molestos, ambas situaciones con un porcentaje de 32%.

En una entrevista colectiva de este medio con representantes de algunas juntas de vecinos de Hualpén, Concepción y San Pedro, este tema, el de los problemas y el compromiso de los parlamentarios,  es descrito como insuficientemente atendido, que aparentemente se les escucha cuando en campaña se ponen en contacto con los pobladores, pero que más tarde  es muy difícil “cobrarles la palabra”.

Las situaciones que les afligen o irritan, son parecidas; microbasurales, por ejemplo, que en la encuesta aludida muestra un 23.1% de frecuencia entre los consultados, malos olores y contaminación del aire, alrededor de 22% y contaminación del suelo o del agua, en un porcentaje un poco menor, especialmente en los centros y barrios populares, donde además existen muchos sitios eriazos que se mezclan con el mal estado de veredas y calles, las que a su vez figuran dentro de la infraestructura comunal peor evaluada desde el punto de vista de su calidad, lo cual, junto con lo anterior es percibido como una muestra de descuido o abandono.

La encuesta revela además una baja frecuencia  en el uso de lugares patrimoniales e históricos, entre un 70% y 80% de las personas  señala que “nunca” o “casi nunca” los usa, por el contrario, los parques y plazas son los sitios utilizados con mayor frecuencia. Un 54% los visita “al menos una vez por semana” o  “todos o casi todos los días”.

No hay una suficiente atención a la circunstancia que las personas quieren participar y saber lo que está ocurriendo en su barrio y su ciudad y al mismo tiempo que esta participación sea efectivamente valorada, que sirva para algo, que puedan apreciar las consecuencias positivas y el compromiso auténtico y no episódico de las autoridades comunales y regionales.

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