Editorial

El desafiante escenario de la automatización

Por: Editorial Diario Concepción | 14 de Julio 2017
Fotografía: Pixabay

La cara menos evidente de la reforma laboral, desapercibida tras una serie de situaciones que empoderan al trabajador, es la evolución de los medios que se requieren para la producción y el papel que en ella ejercen los trabajadores, siendo justamente ese factor el que puede alterarse ante la emergencia de la automatización, a la vez una amenaza y una oportunidad.

Parte considerable de los factores que aseguran la competitividad de una empresa es la calidad de sus trabajadores, sus competencias y capacidades, frecuentemente aludidas como recurso humano, cuyo perfil determina no pocas veces toda la diferencia entre éxito y fracaso de una empresa o su sustentabilidad en el tiempo, como ocurre con aquellas que han mantenido su liderazgo por generaciones.

Sin embargo, como expresión de los tiempos, se cierne sobre este escenario una nueva realidad, basada en el reemplazo de ciertas actividades productivas realizadas por humanos por la inteligencia artificial y el trabajo robótico. Un estudio reciente, de Mckinsey Global Institute concluye que con las tecnologías actualmente existentes, casi el 50% de las actividades que hoy realizan las personas tienen el potencial de ser automatizadas.

Esta circunstancia, todavía en desarrollo y progresiva implementación, ha sido considerada por algunos como el nacimiento de una Cuarta Revolución Industrial que a través de sus efectos en la productividad, genere un nuevo impulso en el crecimiento potencial de la economía mundial, que parece haber alcanzado una meseta  al disiparse los efectos de la revolución precedente, aquella generada por la tecnología de la información y las comunicaciones.

No es posible todavía predecir los efectos de esta eventual nueva revolución, pero es evidente que ya ha empezado a alterar, sobre todo en el primer mundo, la organización de la producción y el mercado laboral. La automatización de actividades rutinarias que requieren de esfuerzo físico como también, en forma creciente, de actividades que requieren capacidades cognitivas.

Es en el mercado laboral donde se expresarían los principales efectos de la penetración de estas nuevas tecnologías, los antecedentes relativos a la magnitud de este impacto están en pleno desarrollo, una investigación sobre el tema, que  explora la relación entre el crecimiento de la productividad con estos medios  y el empleo, muestra que hay disminución del empleo en ciertos sectores, pero al mismo tiempo, hay un mejoramientos de la economía como un todo, precisamente porque el crecimiento de la productividad deriva, a la larga, en incrementos del ingreso, el consumo y el empleo agregado.

Lo que es evidente, es que la inteligencia artificial y la robótica tienen el potencial y la capacidad para  reemplazar el trabajo humano, particularmente el tipo de trabajo que requiere menos capacitación, desaparecen puestos de trabajo pero al mismo tiempo se abren nuevas oportunidades laborales, solo que con otros estándares, ese es un desafío que no se aquilatado suficientemente, la calidad y competencias de nuestro capital humano.

Para adaptarse a esta realidad, es necesario tener políticas públicas que aseguren un escenario propicio para la capacitación eficiente  de los trabajadores  y una política laboral que facilite la movilidad del trabajo y el ajuste de las empresas para enfrentar la automatización  que priorice la generación de empleos del futuro

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