Editorial

Las prioridades de la ley del embudo

Por: Diario Concepción | 16 de Junio 2017
Fotografía: Pixabay

No importa la sonoridad y el acento con que desde las estructuras centrales se emitan los mensajes relativos a la descentralización, este tema no tiene por el momento la posibilidad de materializarse, salvo uno que otro signo equívoco, pero mediático, como elección de Gobernadores, acogido con entusiasmo mientras signifique nuevos y bien remunerados cargos y pocas y limitadas concesiones de poder o recursos.

Los hechos objetivos, en cambio, sin necesidad de aludir a las políticas de Estado, muestran que el modelo de todo para el centro es la orden del día, de este día y de los que siguen, por el simple, pero potente expediente de hacer todo mejor, más rápido y más grande en la capital de la República, sin olvidar a las provincias, es claro, pero con otras y desfavorables escalas de tiempo e inversión.

No está inaugurada la línea 6 del Metro y ya se ha anunciado, la otra obra magna; la séptima línea, cuyo costo representa una de las mayores inversiones de la historia de Metro, con alrededor de US$2.900 millones, superando los US$2.758 millones de inversión que sumaron en conjunto las líneas 3 y 6.

En el intertanto, en nuestra región los proyectos se eternizan, no hay excusa a la cual no se haya echado mano para explicar cómo las iniciativas reptan de uno a otro procedimiento, burocrático, técnico, ambiental, lo que parezca adecuado, para estirar los plazos a un futuro siempre estimativo y lejano, con el eufemismo tranquilizador de futuro próximo.

Así ocurre con obras que en términos relativos son migajas comparadas con las faraónicas obras capitalinas, como el soterramiento de la línea férrea, el puente eterno, el mercado esquelético y su ruinoso entorno, a unas cuadras de la Plaza de la Independencia de la capital regional, la paupérrima asignación para el Biotrén, la postergación del tercer dique, las rotondas o ciclovías, para años de vivir en obras.

Nuestros legisladores no han sido suficientes para revertir esta situación, para la ciudadanía puede ser falta de compromiso o falta de herramientas, o una no muy feliz concurrencia de ambos factores, fatales para el desarrollo homogéneo de las regiones.

En ese contexto se encuentra un nuevo proyecto muy promisorio para robustecer la economía de la Región: un ferrocarril que conectaría los puertos de dos océanos, que se encuentra, como es tradicional, en búsqueda de financiamiento por parte de las autoridades de Neuquén, Río Negro, Bahía Blanca, Bío Bío y la Araucanía.

El embajador de Chile en Argentina, José Antonio Viera-Gallo, en el seminario “Corredor Ferroviario Binacional”, informó que ambos gobiernos están preparando un proyecto para impulsar el Ferrocarril Trasandino del Sur, el relato que continúa, de las autoridades locales y de la nación vecina, es alentador, pero, a diferencia de los proyectos de la capital, haciendo frente a un número indeterminado de acciones para un futuro para establecer.

Es preciso reconocer el esfuerzo y legítimo compromiso de todas las autoridades que han trabajado en este proyecto, pero con igual realismo hay que advertir que, sin el cambio que se espera en descentralización, este proyecto podría agregarse a la larga lista de asuntos postergados.

Salir de esa condición no es tarea de la Región Metropolitana, es tarea y compromiso de la Región para hacerse escuchar, puede que haya pasado la hora de la rogativa y la mansedumbre.

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