Editorial

Preocupante consumo de drogas y alcohol en adolescentes

Por: Editorial Diario Concepción | 15 de Junio 2017
Fotografía: Copesa

La causa de una preocupación hace que ésta sea significativa o superficial, de poca a mucha preocupación; en esa última categoría se ubica el tema de consumo de drogas tanto lícitas como ilícitas, crítico en la población de niños y adolescentes, debido a que estos se encuentran en una fase de desarrollo particularmente sensible, en la que ocurren diversos e importantes cambios, tanto en lo físico, como psicológico y social.

El último estudio Nacional de Drogas en Población Escolar tiene varios indicadores preocupantes, ya que el consumo anual de marihuana para el conjunto de los escolares entre octavo básico y cuarto medio se elevó notoriamente en los últimos años, no solo ese indicador, el porcentaje de consumidores, sino la oportunidad del inicio en estas prácticas.

En ese aspecto, una investigación realizada por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas (Senda) revela que en octavo básico dos de cada 10 alumnos presentan consumo experimental, es decir, fumarla una a tres veces al año, en segundo medio esta cifra se incrementa a cuatro de cada 10 alumnos que lo hacen los fines de semana, más en colegios particulares subvencionados y particulares pagados, por tener mayor facilidad de acceso a la oferta.

Extrañamente, en medio de un amplio debate para despenalizar la marihuana, usando como plataforma de argumentación los efectos benéficos en determinados cuadros clínicos, mientras se oculta cuidadosamente los otros aspectos nocivos de su consumo, se ha elegido ignorar, desde el gobierno, que no se ha pronunciado al respecto, un inédito pronunciamiento de las principales sociedades médicas científicas de Chile y el Colegio Médico.

Efectivamente, el año 2015, las sociedades aludidas alertaron a la autoridad política de los efectos dañinos que tiene el consumo de marihuana, especialmente en niños y jóvenes, ya que la investigación ha probado fehacientemente, con tecnología de última generación, que esta droga daña las funciones cerebrales, especialmente aquellas relacionadas con el aprendizaje y la motivación, razón por la cual se convierte en causante del fracaso y deserción escolar que afectan especialmente a sectores vulnerables.

Al sostener este medio reuniones sobre este tema en particular, con directivos de colegios privados, subvencionados y municipales, el tema de consumo de marihuana y alcohol, en edades tempranas, tanto como a partir del 5° y 6° básico, es problema real y frecuente en todos los establecimientos, con la intranquilizadora circunstancia que en algunas oportunidades los padres no ven razones para preocuparse y manifiestan indiferencia sobre el particular, incluso cuando se les informa que sus hijas han llegados bajo los efectos de la droga a las primeras horas de clase.
Los directores describen la existencia de lugares de distribución y comercialización cercanos al colegio, mientras los consumidores ven en esta práctica una oportunidad de amistad, de identificación grupal o como vía de escape.

Esta realidad está viva y presente en nuestros colegios, sin excepción, pese a los esfuerzos de las instituciones, que ven diluidos sus esfuerzos por la falta de apoyo desde la política nacional y aún peor, por la incomprensión de las propias familias.

Los mensajes y medidas relativos al consumo de la marihuana y de alcohol por escolares deben ser reevaluados con urgencia.

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