Editorial

Los indispensables requisitos de la formación ciudadana

Por: Editorial Diario Concepción | 30 de Mayo 2017
Fotografía: Diario Concepción

En la medida que pasan las semanas, los plazos para el posicionamiento de los candidatos a la presidencia de la nación se estrechan y de igual modo se intensifican los esfuerzos para ganar posiciones, tan inmersos los interesados en cultivar los acuerdos y las cuotas de poder, que naturalmente olvidan que están en un escenario siendo vistos por millones de espectadores, el resto de los chilenos, que tratan de interpretar entre tanto párrafo y gestualidad, cuál es la mejor persona para estar en la cabecera del Gobierno.

Si bien es cierto que esa presencia de los eventuales votantes, está en la mente de los candidatos y candidatas, no es menos cierto que es evidente que en estos tiempos la atención está puesta en otro sitio, el de las factibilidades, el de las opciones, la dura lucha por triunfar.

Uno de los aspectos dejados de lado, aunque se exprese de vez en cuando preocupación, es que existe una gran cantidad de jóvenes que pueden ser toda la diferencia en el resultado de este proceso y que dejados a su suerte, o a la voluntad de las redes sociales, u otros medios, tendrán sobre el accionar político su propia definición y de igual modo se forjarán su propia concepción del accionar de la democracia.

La eliminación dañosa de la asignatura de Educación Cívica dejó a varias generaciones de futuros ciudadanos en orfandad teórica relativa al significado de esa condición y por tanto alejados del sentimiento de responsabilidad compartida en la administración republicana, transformado, muy posiblemente de manera deliberada, en elementos neutros, sin derechos ciudadanos sin responsabilidades, por igual causa. Una condición que el regreso de la democracia no ha sido capaz de revertir de modo efectivo, teniendo a la vista el alto porcentaje de ciudadanos que se apartan de los procesos electorales por parecerles ajenos a sus intereses.

El 28 de marzo de 2016 se promulgó la ley que busca que todos los establecimientos cuenten con un plan de formación ciudadana. Según el jefe de Educación General del Mineduc, cinco mil colegios, de los 12 mil que existen, ya tienen un plan de esa índole, expresa que “la educación cívica se encuentra incorporada en el currículum desde primero básico a primero medio y, de acuerdo con el calendario establecido, en 2018 se incorpora en segundo medio”. Con la inmediata salida al paso de los expertos que  objetan los efectos que podría tener la inclusión de algunas horas curriculares en esta materia.

No es la primera vez, ni ciertamente será la última, que se trate de cambiar una realidad dura con la simple opción de tomar medidas a nivel escolar, agregando nuevos contenidos y actividades en un universo de suyo saturado de otras tareas esenciales. Si bien es cierto la influencia de la escuela y de los docentes es muy importante en la adquisición del conocimiento cívico, puede que no tenga igual impacto  en la adopción de actitudes cívicas, o en la disposición a participar en movimientos políticos

Está demostrado que hay una fuerte asociación entre el nivel socioeconómico y el conocimiento cívico, mientras que la socialización política-familiar tiene una importante relación con las actitudes y expectativas de participación política, un factor que difícilmente se corrige con solo cambios curriculares.

El proceso de la recuperación de competencias ciudadanas, a diferencia de la tónica de llevar adelante iniciativas complejas en plazos breves, debe emprenderse teniendo en cuenta las dificultades de cambiar un paradigma de decenios de ausencia de educación para la civilidad.

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