Economía y Negocios

Bajas tasas: ¿buen momento para tomar un crédito de consumo?

Por: Silvanio Mariani | 29 de Junio 2017
Fotografía: Copesa

El costo de un crédito no depende únicamente de la tasa, sino que de variables como capacidad de pago, la necesidad de los fondos y estabilidad laboral.

En mayo el Banco Central volvió a bajar la Tasa de Política Monetaria que rige al mercado financiero, desde el 2,75 al 2,5%, el cuarto recorte consecutivo en 2017.

Puesto que el Central entrega (con el recorte de la TPM) dinero más barato a los bancos, la tendencia es que la baja se manifieste en los créditos hipotecarios y de consumo. Conocedores del mercado inmobiliario han destacado que las condiciones para pedir un crédito hipotecario son las ideales actualmente. El buen momento se aplicaría también para quien quiere pedir un préstamo de consumo o renegociar una deuda.

El crédito de consumo es una alternativa que tanto personas como empresas ven como una salida para destinar esos fondos a financiar una urgencia médica, deudas de estudios o prepagar deudas vigentes con tasas más altas, entre otros motivos. Es por ello que dicha necesidad es atemporal y viene al caso repasar algunas consideraciones.

Los expertos recomiendan distinguir que las mejores condiciones para un crédito de consumo dependerán del propósito en el uso de los fondos. En el caso de una empresa, un crédito directo podría ser favorable siempre y cuando sea para adquirir bienes de capital, mejorar activos fijos o bien realizar inversiones que le reporten mayor beneficio futuro.

El gerente de Beneficios de Caja 18, Osvaldo Iturriaga, explica que “las mejores condiciones para tomar un crédito, no dependen solo de factores como la tasa, pues dependen mucho más de variables que solo la persona debe conocer”.

Por ejemplo, considerar la real necesidad de pedir un crédito, aconseja Iturriaga. Mientras más urgente la necesidad, más alto podría ser la tasa de interés.

Los bancos avalúan además la capacidad de pago del solicitante, como también su estabilidad laboral. Si la empresa donde trabaja disfruta de buena salud financiera, si está contratando gente o está despidiendo. Será clave “cuánto del ingreso mensual se destina para pagar las deudas”, agrega Iturriaga.

Según los entendidos, sólo se debe incurrir en un crédito de consumo cuando sea imprescindible, pensando siempre que el total de cuotas de endeudamiento no debe sobrepasar el 25% de la renta líquida del solicitante.

Sobre la conveniencia de prepagar y repactar, Iturriaga explica que “va a convenir solo si la carga financiera renegociada mejora fuertemente el valor de la cuota o disminuye de manera significativa el plazo; o ambas opciones”. Asimismo, y además de que sea la tasa más baja, “se debe considerar cuánto será el CAE nuevo versus el antiguo”.

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