Deportes

Diego Finschi, gran valor del tenis de mesa universitario

Por: Daniel Kuschel | 04 de Septiembre 2017
Fotografía: Diego Finschi

El tenis de mesa es la principal pasión de Diego Finschi. Lo practica desde los 7 años por herencia familiar, motivado por su padre, Francisco, quien es entrenador. Con 22 años, es el actual número uno de la Región del Bío Bío en la categoría Todo Competidor, y también uno de los mejores exponentes en Adesup.

Para Diego, este deporte lo eligió. “En realidad, yo no decidí tanto dedicarme a esto. Vi a mi papá y me gustó. Empecé a entrenar y ellos se dieron cuenta que tenía condiciones”, explica.

El deportista oriundo de Coronel cuenta con un gran palmarés deportivo, más allá de su juventud. “En mi último año infantil y juvenil, fui seleccionado nacional, comenta sobre su experiencia mientras estudiaba en el American Junior College de la comuna minera. Actualmente, estudia enfermería en la Unab, y complementa sus entrenamientos con esto y su práctica profesional en el Hospital de Tomé. “Vivo ahí y tengo que quedarme acá un día a la semana. Y todos los días viajo desde Coronel a estudiar”, cuenta.

Diego explica lo complejo que es mantener un ritmo de entrenamientos con tantas responsabilidades. “Es complicado, por las características de mi carrera no puedo faltar a las prácticas. Entonces tengo que salir de la universidad y llegar directo a entrenar a Coronel o a San Pedro, donde practico con el Club Deportivo Colegio Concepción”, sostiene, quien también representa a la Asociación Sur Bío Bío – Arauco.

De su experiencia compitiendo, tiene buenos recuerdos y resultados. “Fui a torneos nacionales escolares en tres oportunidades y en dos veces salí tercero”, señala, indicando también que “en juveniles fui segundo nacional y en infantil estuve metido entre los cuatro primeros”.

Estilo de vida

Diego Finschi le dedica mucho tiempo al tenis de mesa. Es parte esencial de su quehacer cotidiano.

“Si tengo un torneo y un certamen al mismo tiempo, me preocupo de poder mover la prueba para jugar. En eso me ayuda la universidad, sobre todo cuando voy a los nacionales universitarios como ayudante del director técnico”, expresa, reconociendo, eso sí, que quisiera dedicarle más tiempo.

“Ahora es más como un ‘hobby’ porque estudio. Siempre tuve la ilusión de jugar lo que más pueda, pero mis padres me dijeron que tenía que estudiar, algo que es muy bueno”.

Por otra parte, Diego reconoce también las complicaciones que existen en el país para poder desarrollarse como deportista de alto rendimiento. “En Chile deportes como el tenis de mesa y otros en el Team Chile son ‘mirados en menos’. Lo que vende es el fútbol”, señala.

Para Finschi, los deportistas de su zona requieren mejores apoyos. “Hay varios deportes que tienen campeones mundiales, y en Coronel también hay harta gente en ciclismo o atletismo, y cuesta mucho encontrar financiamiento para poder costear los viajes”, sostiene.

Por lo anterior, ve su caso como una excepción: tiene auspiciadores que lo respaldan. “Afortunadamente, un par de empresas me han apoyado siempre: el gimnasio Ultrasport de Coronel y Herbalife. En Coronel hay poco donde entrenar y el gimnasio supo y decidió apoyarme”.

Por ello, espera seguir representando de buena forma a las entidades que le apoyan. “Quiero competir hasta lo que más pueda. Esto no es sólo un deporte para mí, es algo así como un estilo de vida. No me veo sin jugar o competir, porque igual es una responsabilidad”, manifiesta quien también ha disputado sudamericanos y Copas América (octavo en 2013, su mejor resultado).

Detalles que lo definen

Estudiar enfermería le ha ayudado a mejorar ciertos aspectos de su juego, algo que complementa con el trabajo en gimnasio. “Dentro de mi carrera me apoyan mucho y me ha servido para entender cosas del movimiento de cuerpo y otros detalles, junto con la preparación de rutinas”, comenta.

El trabajo con su padre, Francisco, como entrenador, también marca detalles en su juego. “Con mi papá igual de repente topamos, pero siempre me hace críticas constructivas. Me puede dar una sola instrucción y me ayuda a dar vuelta partidos. Los lee muy bien”, explica, argumentando también que “me enseñó todo lo que sé”.

Consultado sobre sus referentes, menciona al brasileño Hugo Calderano, uno de los mejores del tenis de mesa sudamericano. “A él cuando empezó le ganaban todos, lo veía cuando iba a los sudamericanos, y es un símbolo de superación y de que el trabajo constante te puede llevar lejos. Ahora está entre los diez mejores del mundo en Todo Competidor, superándose con puro entrenamiento”, puntualiza, agregando que “con trabajo se puede llegar lejos”.

 

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