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Alexa Tapia: las mil historias de una eterna “Marcianita”

Por: Ricardo Cárcamo | 28 de Agosto 2017
Fotografía: Gentileza Marcianitas Chile

La vida de Alexa Tapia está, desde hace mucho tiempo, ligada de forma muy estrecha al hockey patín. Un nexo que partió al alero de Huachipato y por una herencia familiar, y que años después la tiene consolidada como una de las mejores jugadoras de esta disciplina en el país. Desde Nanjing, China, donde está concentrada con la selección para los World Roller Games -integra el grupo B junto a Portugal, Italia y Argentina-, repasó sus inicios, su carrera y la actualidad de este deporte en Chile.

“Lo del hockey es familiar. Mi abuelo fue uno de los que creó esta rama en Huachipato, jugaban en una cancha en Higueras. Ahí, obviamente, empezaron a jugar mi papá y mis tíos. Luego, mis hermanos y mis primos por parte Tapia. Yo hacía patinaje artístico, y cuando empecé no había hockey femenino. Mi familia era deportista (la mamá atleta en Huachipato y hermanas jugaban voley) así que algo había que hacer. En 1996 empezó el hockey femenino en Huachipato e ingresé. Fue con mi hermano Mauro, él fue mi entrenador hasta que me vine a Santiago”, dijo.

Por ello, destaca el significado que ha tenido Huachipato en su formación. “Ahí viví mi infancia. Mi papá trabajó en la compañía y eso fue sustento familiar, casa estudios y comida. Además de lo extra: deporte y recreación, éramos socios del club por lo que siempre estábamos ahí para ver o participar. Escuelas de verano, vacaciones en los recintos. Amigos. ¡Viajes! Hermosos momentos y bellos recuerdos. En Huachipato aprendí a jugar hockey y fue el primer pie para lograr lo que ahora tengo. Por eso, siempre me he considerado acerera”, indicó.

Más allá de su nexo con este club y la zona, Alexa debió tomar la decisión de irse a Santiago. Y admite que fue un proceso complicado. “La decisión fue muy difícil, dejar todo atrás. Estudios (entraba a cuarto año de universidad sin reprobar ningún ramo), familia y amigos por algo, en teoría, incierto. La que me ayudó ahí fue mi mamá. Mi padre, por la experiencia de mi tío (Eduardo Tapia fue seleccionado también) siempre decía que de hockey no íbamos a vivir y que los estudios eran más importantes. Mi madre, por otro lado, dejó pasar una oferta así cuando era joven, por privilegiar los estudios. Así que ella convenció a mi papá y por eso pude viajar”, señaló.

Vida de mundiales

Por años fue la capitana de la selección. Tanto es su compromiso con la camiseta que en la Copa América 2012 jugó embarazada. Y aunque tras la llegada de Lucas, su hijo, pensó en el retiro, no lo hizo y continuó sumando minutos con la “Roja”. Un camino que sigue hasta hoy y que, por lo visto, no tiene un capítulo final predecible.

En ese trayecto, el punto más alto es el título mundial obtenido en 2006. En ese torneo, disputado en Santiago, la selección se quedó con el campeonato tras derrotar por 2-1 a España, con gol de oro. Allí, comenzó el fenómeno de las “Marcianitas”, y como suele pasar ante este tipo de éxitos, muchas promesas e intenciones de ayudar al desarrollo de la disciplina.

De este logro, Alexa indicó que “lo recuerdo con mucha alegría, fue el broche dorado para un gran cambio. El sueño de niña se cumplía siendo seleccionada y ganar el Mundial me llevó a pensar que nada es imposible, que el techo lo pone uno y quizás es más bajo de lo que podemos hacer”.

Al respecto, agregó que “creo que, como todo fue de la manera menos pensada, no estábamos preparados para lo qué pasó post Mundial. Ni nosotras ni los técnicos ni la gente que estaba arriba. Muchas promesas y acuerdos no se cumplieron, al quedar amarrados a personas no a estamentos. Nos dieron muchas cosas, pero otras quedaron volando en el aire. Recuerda que recién para finales del 2010 tuvimos pista techada y después del 2014 camarines para cambiarnos ropa”.

Al repasar sus historias mundialistas, la más dolorosa puede ser la del año pasado, cuando en Iquique cayeron de forma increíble ante Francia en cuartos de final (3-2 luego de ir 2-0 arriba). Sin embargo, Alexa aseguró que “fue decepcionante, pero es parte del deporte. En Japón 2008, después de tocar el cielo, perdimos en cuartos con un equipo que era ganable. El 2010 fuimos novenas, ni pasamos cuartos, en un duelo que jugamos días atrás y lo habíamos ganado 3-1. Creo que nunca había llorado tanto frente a un partido. El 2012, en cuartos, nuevamente nos tocó contra Francia, y el 2014 fue lo más cercano al 2006 y fue triste perder, quedar tan cerca de una final. Y en 2016 otra vez una decepción… Era tener la pelota 8 segundos más”.

¿Y cuántos Mundiales le quedan a Alexa? la “Marcianita” advirtió que “vengo diciendo hace ya un par de años que será mi último Mundial, pero a la hora de presentarse el proceso acepto. El año pasado, las posibilidades de retirarme eran muchas, pero pensé en China y dije: ¡vamos! Igual, cada vez es más difícil compatibilizar familia, trabajo y deporte. Creo que este sí debería ser el último”.

Además, siente que el puerto la llama. “El hockey chileno crece cada vez más, pero falta… Falta mucho. Vamos bien encaminados, pero no hay que conformarse. Por otro lado, me encantaría volver a Talcahuano. Por todo, no solo por el hockey. Lo veo difícil, pero jamás olvido que soy de Huachipato y cada vez que puedo veo los partidos de los pequeños. Me gusta ver cómo el hockey allá nuevamente va tomando forma y me siento feliz de ayudar y motivar”, concluyó.

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