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Javiera Fernández: La conductora del Campanil que dirá presente en China

Por: Samuel Esparza | 24 de Julio 2017
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Javiera Fernández es la única jugadora local que estará en la selección chilena, para participar en la Universiada de Taipéi.

Nació en Temuco, pero puede decirse con propiedad que es una basquetbolista de Concepción. Aquí tomó por primera vez un balón, hizo su primera canasta, su primer triple y seguramente, su primera asistencia; en síntesis, fue en los gimnasios de la zona donde se forjó hasta ser una de las más destacas jugadoras del país.

Javiera Fernández Schafer tiene 23 años y muchos de ellos, ligada al naranjo balón. A los cinco, recién llegada del sur, ingresó al colegio La Providencia, donde comenzó a practicar el deporte al mando del profesor Mario Henríquez. Junto a él hizo todo su proceso formativo hasta octavo año, instancia donde ya era reconocida por su talento, pese a ser siempre la más baja de su equipo. “Durante ese tiempo tuve hartas chances de jugar cosas importantes, por ejemplo representamos a Chile en los sudamericanos escolares”, recuerda.

Terminada su enseñanza básica, pasó al Instituto de Humanidades, donde siguió brillando en el parquet. Aquello no pasó inadvertido para el Club Deportivo de la Universidad de Concepción, que la llamó a entrenar cuando cursaba tercero medio, según dice, algo que quiso siempre.

Cuando era chica admiraba mucho a las niñas de la UdeC, por ejemplo a Yasna Alarcón que jugó muchos años acá. Constantemente me inspiraba en ellas, siempre fue mi sueño jugar por este club, tener la beca, y todo eso. De hecho así pasó, entré a estudiar Geología con beca deportiva (va en quinto año) y aquí llevo jugando lo que es el resto de mi vida”, manifiesta.

La oportunidad de su vida

El año pasado, Javiera Fernández jugó la Liga Nacional, donde nuevamente pudo mostrar sus condiciones, pese a que siempre tiene el reto de destacar ante rivales que le sacan bastante estatura de ventaja.

Algo que ella dice le ha dado un carácter especial y que a la postre pudo utilizar a su favor. “Siempre fui la más chica, pero eso fue una motivación para demostrar a la gente que el porte no lo es todo. Y me ha dado grandes frutos, he trabajado mucho con la velocidad, la explosividad y en eso se basa mi juego, tratar de sorprender en algunos momentos sin perder el balón”, detalla.

La base auricielo, se convirtió así en una de las jugadoras más versátiles del circuito, capaz de lanzar, penetrar y asistir con igual consistencia e, incluso, aportar con una buena defensa.

Por eso, no sorprendió cuando hace algunas semanas recibió el llamado para integrar la preselección chilena universitaria de básquetbol, que está trabajando con miras a la Universiada de Taipéi, que se realizará en agosto próximo. En total, fueron convocadas 16 jugadoras de las cuales sólo 12 tendrán el privilegio de viajar a China. Y, por cierto, Javiera es la única representante de la Región del Bío Bío, y finalmente logró quedarse con uno de los cupos para la cita.

“Es un orgullo, este evento es casi como un mundial, algo grande donde van deportistas de varias disciplinas, mucho más que sólo básquetbol y el ser nivel universitario, genera que se arme una buena competencia. Además que en esta convocatoria, hubo gente de varias ciudades, como Iquique, Puerto Montt, Valdivia, y eso es importante, porque se le abren cupos al básquetbol regional. Yo creo que eso es lo más importante de esta selección”, apunta.

Con todo, ganarse un lugar entre las 12 no fue tarea fácil y así lo entiende Javiera, quien reconoce lo duro del proceso. “El entrenamiento ha sido duro, trato de practicar casi todos los días de la semana. Si bien por la selección entrenamos fin de semana por medio, con el equipo de la universidad lo hacemos tres veces cada siete días, a lo que se suma el trabajo con pesas que realizo aparte con el profesor Vicente Hormazábal”, precisa.

“Poca gente sabe el esfuerzo que hacemos los deportistas para cumplir en todo. En mi caso, tengo que viajar los fines de semana y al llegar los lunes temprano, ir a clases para, después en la tarde, entrenar. Entonces, la verdad hay que ser ordenado, desplazar cosas como las salidas o las juntas familiares. Y el tiempo disponible, aprovecharlo bien, siempre estar estudiando antes porque nunca se sabe cuando tocará jugar o viajar”, agrega.

Para hacer patria

Javiera dice estar consciente de lo que se está jugando en esta selección, algo con lo que “sueña cualquier deportista”. “Es un viaje súper grande y que también le pone emoción a este proceso, porque hablamos de ir a China, cerca de 36 horas en avión. Quien no querría ir con la bandera de su país a un lugar tan lejano, es una gran oportunidad y daré todo por aprovecharla de la mejor manera”, expresa.

Esta fanática de Allen Iverson (jugó con sus trenzas una Araucanía completa) proyecta que la “Roja” tendrá una dura tarea en el lejano oriente, aunque no pierde las esperanzas en que la selección nacional pueda dejar una grata impresión. “Nunca hemos ido a un campeonato de esta categoría, por lo que hay que ir de a poco. Nuestro grupo está difícil, pues nos toca con las locales, así que lo primero será tratar de clasificar”.

“Chile nunca ha tenido tan buen nivel internacional, sabemos que aquí las desventajas son hartas porque si bien el aporte del IND ayuda, tampoco es tanto. Además que al ser un país tan extenso, no se puede formar una selección con todas. Pero las que estamos, tratamos de dar el 100 por ciento, tenemos muchas ganas de ir, queremos representar a Chile de buena manera y ojalá dar una sorpresa, beneficiarnos de que no tenemos la carga de la historia, pero si toda la garra y las ganas de demostrar todo”, adelanta.

Creciendo con el club

Pero aparte de la selección, la mente de Javiera también está pendiente de las metas que tiene este año junto a la U. de Concepción.

“El año pasado fuimos séptimas en el Nacional, aunque pudo irnos mejor. Pero creo que este 2017 tenemos un equipo mucho mejor armado, llegaron niñas nuevas que estuvieron en la Araucanía y otras que vienen de San Fernando y que también han representado a su región. Nos reforzamos, estamos haciendo un trabajo más constante con el profesor Santiago Gómez, mucho más completo y que debería dar mayores frutos”, asegura.

¿Su meta? Ganarlo todo y con ayuda extra. “Tengo como pareja a Miguel Ardiman, que también juega básquetbol en la UdeC. Él es un aporte clave para mí, entrenamos juntos, me entiende y apaña. Están todas las condiciones para que nos vaya bien”, concluye.

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