Deportes

Luces y sombras del soporte para los deportistas de elite

Por: Samuel Esparza | 17 de Julio 2017
Fotografía: Andrés Oreña

El Plan Olímpico nació por instancia del Coch, ADO Chile y el IND, para trazar el eje programático del deporte de alto nivel. Luego de dos procesos olímpicos, muchos aprueban su aporte, pero hay otros que acusan incapacidad de sus instancias técnicas, que llevarían a errores en la adjudicación de ayudas.

Fue a mediados de 2010 que se implementó oficialmente en Chile el Plan Olímpico, que llegó para trazar lineamientos programáticos en el deporte de alto nivel, gracias a la unión estratégica del Comité Olímpico (Coch), ADO y el Instituto Nacional de Deportes (IND).

El modelo provenía de España, que a fines de la década del ’80 -y tras adjudicarse la sede de los Juegos Olímpicos de 1992 (Barcelona)- se puso la meta de elevar su nivel competitivo. A través de una acertada planificación, puso enfocó una gran cantidad de recursos para deportistas de elite entregados por las empresas privadas, el estado y su comité olímpico, alianza que permitió a los españoles cumplir su mejor ubicación histórica con el sexto lugar.

Con ese apronte, las expectativas eran altas para el proyecto chileno que generó cambios radicales, como la aparición de los head coach y los planes deportivos a cuatro años. Además, cobraba relevancia un proceso que prometía financiar proyectos de preparación y participación internacional de los deportistas.

Aunque todavía es nuevo, dos Juegos Olímpicos han pasado desde que se puso en funcionamiento el programa (Londres 2012 y Río de Janeiro 2016), además de sus respectivos procesos que incluyeron Juegos Suramericanos, Panamericanos y campeonatos mundiales, junto a sus símiles de la categoría adaptada, así como los torneos específicos de cada deporte en lo internacional. Tiempo suficiente como para dar una primera evaluación a partir de la vivencia de los más relevantes clientes del sistema: los deportistas.

Voces en las que, por cierto, no hay unanimidad. Porque mientras algunos alaban el plan, hasta el punto de destacarlo como fundamental en sus carreras, otros muestran profundos reparos tanto en la forma, como también en el fondo de cómo se reparten hoy los recursos al deporte de alto rendimiento.

Funcionamiento

El modelo deportivo chileno está regulado casi en su totalidad por la ley 19.712 denominada Ley del Deporte. Promulgada el 30 de enero de 2001 (última actualización en diciembre de 2016), la disposición vino a remediar la escasa normativa legal en el área y el deficiente desarrollo deportivo del país.

Dentro de sus aspectos centrales, destacan las definiciones para el deporte y sus diferentes modalidades: recreativo, de alta competición y de alto rendimiento. Acerca de este último señala que, “se entiende por deporte de alto rendimiento y de proyección internacional, aquel que implica práctica sistemática y de alta exigencia en la respectiva especialidad. Asimismo sostiene que, “el IND desarrollará, con las federaciones deportivas, el Programa Nacional de Deporte de Alto Rendimiento, destinado a elevar el nivel y la proyección internacional del deporte nacional”.

Por otra parte, la normativa da a entender que la estructura deportivo -organizacional en Chile es de carácter mixto, involucrando al aparataje estatal y al privado, lo que se replica en su financiación también. Dentro del ámbito gubernamental, resalta la creación del IND y, más recientemente, del Ministerio del Deporte (Mindep), entes con un rol preponderante en la confección y aplicación de una política deportiva.

Asimismo, se alude a la participación directa del Coch en el alto rendimiento.

Estos puntos son esenciales a la hora de entender el plan olímpico chileno que, en su definición, tiene por meta, “proporcionar los lineamientos para implementar la entrega eficiente y eficaz de los recursos para la consecución de los programas respecto de los deportistas de proyección de cada federación, así como la determinación de sus fuentes de financiamiento”.

Junto al head coach, el plan asegura procesos de preparación para el ciclo olímpico, visado técnicamente y evaluado económicamente; cuerpos técnicos financiados para el entrenamiento de los deportistas seleccionados; compra de implementación y ayuda ergogénica visadas por el Centro de Alto Rendimiento (CAR); uso del servicio médico, residencia y becas de alimentación del CAR a los seleccionados, y su participación en los Juegos Panamericanos.

Su estructura la compone un comité directivo, integrado por un representante del IND (Simón Michelow (jefe División de Actividad Física y Deporte); el presidente del Coch (Neven Ilic) y su vicepresidente, Miguel Ángel Mujica, además de un representante de ADO (organización de deportistas de alto rendimiento que gestiona recursos privados).

Además, existe una secretaría ejecutiva (a cargo de Marcelo Ubal), instancia encargada de coordinar el trabajo del Plan Olímpico, como organizar la labor de los asesores metodólogos y analistas; relacionarse con el Coch, ADO Chile y federaciones, y asesorar a las federaciones, dirigentes, técnicos y deportistas de todos los programas.

Marcando carreras

El atleta Daniel Pineda, pertenece al plan olímpico desde 2009 (en esa época “plan Bicentenario”) y según dice, su experiencia es de las mejores. “Siempre se han portado un siete conmigo. Cuando no tenía nada, antes de ir a los Panamericanos de Guadalajara 2011, Neven Ilic me dijo que trabajaríamos por una medalla. Yo fui a presentarme ante él con una marca, que potencialmente me llevaría a un buen resultado, pero él creyó en mí y finalmente gané el oro”, comienza.

“Desde ahí que nunca han parado de apoyarme. Incluso ahora, pese a no tener un 2016 muy bueno, me dijeron que de rendir en el Sudamericano me ayudarían con un viaje a Europa, y cumplieron sacando recursos de emergencia. Por eso nada que decir con el plan olímpico y ADO, se han portado muy bien, incluyendo Marcelo (Ubal), que es la cara visible y quien ve todos nuestros problemas. He tenido una gran experiencia”, asegura el campeón chileno de salto largo, quien tras ser bronce en el reciente Sudamericano de Asunción, ahora está en España buscando la marca para el Mundial de atletismo que se realizará en Londres.

Pineda va más allá, y asegura que su carrera está marcada por el plan olímpico. “Para mí, hubo un antes y un después. Siempre tuve el potencial para ser un atleta internacional, y ellos me ayudaron a descubrirlo mandándome a competir con los grandes de Europa. Aquello marcó para siempre la manera con la que enfrento los grandes desafíos”, finaliza el atleta chorero.

Promedio rojo

“Evalúo el plan olímpico con nota 1, no merece más”. La dura evaluación proviene de uno de los mejores deportistas regionales de la historia, Víctor Aravena. Medallista sudamericano juvenil, campeón sudamericano adulto, bronce en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, por nombrar sólo algunos hitos en su triunfal carrera, el atleta coronelino rompe su habitual bajo perfil para denunciar lo que, a su juicio, son deficiencias inexcusables en el modelo deportivo chileno para el alto rendimiento.

“Cuando digo que el sistema funciona mal, es porque lo he vivido en carne propia -dice-. El último episodio fue este año, para el concentrado que hice en España. Envié mi proyecto con seis meses de anticipación para hacer dos procesos en Europa por 5 millones de pesos. Pero un día antes del viaje, todavía no estaban mis pasajes y obviamente ya no costaron el millón de pesos habituales, sino que $3 millones. Sumando el millón y medio de viático, quedaron $500 mil, monto imposible para hacer el segundo viaje. Si hubiesen gestionado bien, alcanzaba para el segundo viaje de preparación”, se lamenta.

“Si uno cumple con mandar el proyecto a tiempo, ellos tienen la obligación de ser responsables, pero nunca me han cumplido. Si esos $5 millones nos los pasaran a los deportistas, hacemos magia, porque estamos acostumbrados a lograr mucho con poco. En mi caso, habría alcanzado a ir las dos veces a entrenar a España”.

Aravena pone en la palestra un sensible tema. “Da hasta para pensar mal, porque Mundo Tour, la agencia de viajes donde se compran los pasajes, pertenece a la corporación ADO. Y en vez de conseguir mejores precios para los deportistas, es al revés. La pregunta es quién sale ganando, porque al menos nosotros, los deportistas, no. Falta urgente mayor fiscalización”.

Mundialista desechado

Víctor Aravena profundiza en los problemas con el plan olímpico, recordando lo vivido previo al Sudamericano de Asunción, donde pese a no recibir ayuda, fue el mejor chileno al ganar oro en los 5 mil metros planos, clasificando de paso al Mundial de Londres 2017.

“Hice un proyecto para entrenar en la altura y cuando voy a tomar el avión, no estaban mis pasajes. Uno debe tener una adaptación fisiológica de al menos 23 días, pero ellos no entienden así que me cambiaron la fecha ¿Qué podía hacer? Pagué de mi bolsillo y me criticaron por no viajar en el vuelo que me compraron, pero yo no tenía porqué perder días de entrenamiento por su poco profesionalismo. Son tan cínicos que dijeron que yo me había echado la plata al bolsillo, pero faltando 10 días para el Sudamericano, intentaron pasarme dinero a través de la federación, porque supieron que yo estaba haciendo buenas marcas y podía ser podio. Pero como esto yo no lo hago por plata y el esfuerzo ya estaba hecho, tanto físico como monetario, no la acepté”, cuenta.

Y añade que, “en esa oportunidad se reunió el Consejo y en forma unánime determinó que si no regresaba con la medalla de oro, perdería la beca Proddar. Osea, me evaluaban justo cuando estaba haciendo la transición del maratón a la pista, y en la primera gran competencia del año. Seguro pensaron que al no apoyarme, tendría cero opciones de destacar en el Sudamericano, pero pasó que soy tan porfiado y estoy acostumbrado a tener pocos recursos, que gané y traje el único oro para Chile”, dice.

“En una contradicción, ahora me sacaron del plan olímpico sin motivo (la federación le informó que no hay recursos para él este año), siendo que estoy clasificado a Londres; no tengo su colaboración, pero ahí estaré compitiendo el 6 de agosto. Mientras, estoy practicando con frío y lluvia junto a mi entrenador (Carlos Wanke), mientras otros que ni siquiera han clasificado están en Europa. Pero me siento bien con mi conciencia”, agrega.

El fondista cierra con una reflexión. “Falta gente con mayor conocimiento del deporte, que sepa lo que es andar entrenando y mojándose un día feriado, que sienta lo que es hacer 30 kilómetros en el frío que hace acá en Coronel mientras ellos están en sus casas con estufa. Faltan ex deportistas que quieran sacar el deporte adelante”.

Y agrega, “Hay gente como Marcelo Ubal (secretario ejecutivo del plan olímpico), que es una traba para los deportistas. Él tuvo la desfachatez de decir que yo me quería quedar con el dinero, mostrando que no conoce mi carrera ¡ Cuántas concentraciones han salido de mi propio bolsillo! Jamás lo he visto cuando salgo hacer 30 kilómetros bajo la lluvia y tiene el descaro de hablar de los deportistas que nos sacamos la mugre con tan poco para lograr cosas por Chile. Gente así tiene que irse”, concluye.

Carolina Echagüe M.

Modelo perfectible

Como ex presidenta de la Federación Chilena de Gimnasia y de la Asociación Regional de Levantamiento de Pesas, Norma Decidet conoce la evolución del plan que nació en 2009 para el Bicentenario. Y pese a reconocer que es una iniciativa que puede llegar lejos, afirma que aún le falta para ser óptima.

“Me parece que el plan olímpico, como estrategia, es excelente, un modelo que si tuviésemos las condiciones para ejecutarlo bien, sería una maravilla. El problema es que posee ciertos baches con el que el deportista se encuentra en el camino, como la burocracia; para aprobar un proyecto debe pasar por ciertos canales con personas que a veces no son las idóneas”, analiza.

Es en este punto, donde la opinión de Decidet confluye con la de Aravena. “A muchos les falta visión deportiva. En los países con resultados, los dirigentes son ex deportistas, gente que sabe. Yo que soy profesora, lo llevo a mi ámbito: si te eligen ministro de Educación, lo mínimo es que alguna vez hayas ejercido como profesor. Excelente es que ahora tengamos a Pablo Squella como ministro del Deporte, eso debería repetirse en otros niveles, que la persona con un cargo importante tenga experiencia para ser empático, a lo menos”, cierra.

Desde el Coch, su vicepresidente y miembro del comité directivo del Plan Olímpico, Miguel Ángel Mujica, sostiene que se requiere más tiempo para hacer una valoración acertada del sistema. “Es cierto que han pasado dos ciclos olímpicos, pero se debe reconocer que donde nos medimos con realismo no es en los juegos sino en los Panamericanos. Y ahí avanzamos, con más oros en Guadalajara y Toronto mostrando un alza”, asegura.

El directivo destaca la transparencia en el funcionamiento del programa. “Todos los años en diciembre, las federaciones concertado con sus departamentos y direcciones técnicas, además de sus deportistas, diseñan un plan de las actividades que desarrollarán al año siguiente. Este se presenta a la Unidad Técnica Metodológica del Coch, que lo estudia y compatibiliza con los fondos disponibles. Así se arma el apoyo especial para deportistas cada año, más el PDE (plan de desarrollo estratégico) y el PDA (plan de desarrollo anual)”.

Para Mujica, el actual modelo es el único capaz de ayudar a los seleccionados chilenos. “No veo otra fórmula de poder llegar a acuerdo para que las federaciones presenten sus proyectos tanto al IND como al Coch. Y se trata de una ayuda de gran importancia, basta decir que en este 2017 el presupuesto es de $19 mil millones”, cierra.

Paso para el desarrollo

Desde el Ministerio del Deporte el seremi, Leonardo Baño, tiene una mirada positiva respecto del modelo de desarrollo deportivo. “Por mucho tiempo el Estado financiaba solo, pero desde la creación del plan olímpico existe un trabajo conjunto, donde las federaciones deben cumplir con ciertos requerimientos, dándoseles la posibilidad por parte del Estado de un head coach para dirigir su disciplina. Por tanto, más allá de resultados parciales, es un salto cualitativo respecto al desarrollo del alto rendimiento, pues permite un trabajo más integrado que estará siempre con opciones de mejora”, estima.

En cuanto a la valoración del modelo, Baño coincide con Mujica. “Dos ciclos olímpicos no significan largo plazo en el alto rendimiento. Ahora vienen los Juegos Panamericanos de 2023, probablemente en Santiago, y recién ahí tendremos una evaluación mucho más objetiva de cómo ha funcionado el programa. Lo que rescato es que el solo hecho de constituirse un ente con una estructura que involucre las organizaciones deportivas, en este caso el Coch y sus federaciones, el Estado a través del IND y del deportista, es un paso que muchos deseábamos hace tiempo y que se materializó recién con la creación de este plan olímpico”, sentencia.

Francisco Barrera: “Para ADO vale más la imagen que los resultados”

El medallista sudamericano de halterofilia, Francisco Barrera, también pertenece al plan olímpico a través de su respectiva federación. El penquista dice que pese a no ser óptimo, cada vez que hay eventos importantes están los dineros para hacer los concentrados. “Tenemos lo necesario, aunque lo ideal serían concentrados más personalizados y con menos deportistas”, admite.

Con todo, para el seleccionado chileno, a la hora de elegir a los deportistas que recibirán más apoyo, no siempre cuenta el factor deportivo. “Hay gente que tienen más renombre, no necesariamente mejores resultados. Dentro de los deportistas Proddar, hay un grupo denominado ADO+, que reciben plata aparte y pueden hacer proyectos sin pasar por sus federaciones. Y para entrar, las medallas no son lo más importante sino la imagen. Hay deportistas que no le ha ganado a nadie y están, así como otros que se lo merecen pero no venden tanto. Es triste, porque esto es alto rendimiento, no premio a la fama”, sentencia el pesista.

Carolina Echagüe M.

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