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La Roja empata en un deslucido amistoso ante Rusia

Por: La Tercera | 09 de Junio 2017
Fotografía: La Tercera

Está bien, lo importante es la Copa Confederaciones. A eso apunta la Roja, ese es el trofeo que quiere traerse en el avión. Pero hay que ser claros, siempre preocupa cuando la Selección no juega bien. Y en el amistoso ante Rusia, eso fue lo que pasó. Hubo chispazos, pinceladas del bicampeón de América, en el deslucido 1-1 disputado en Moscú.

Pizzi no sorprendió. Mantuvo el esquema tradicional: 4-3-3, con carta abierta para los laterales para que se transformen en delanteros. Con tres volantes mixtos, mandatados a la doble función de crear y destruir. Y con tres delanteros circunscritos a su sector del campo, por la banda o el centro del ataque.

¿La diferencia? El valor individual. En el medio, por ejemplo, una vez más Hernández demostró que no está ni cerca de hacerle sombra a Marcelo Díaz como titular. Y sin Alexis, la ofensiva de la Roja se vuelve desabrida, plana. A Chile, por ende, le costó tomar el control del partido, frente a un rival tan empeñoso como limitado. Los días dorados del fútbol ruso se ven muy lejanos.

El punto es que a la Roja le cuesta entrar en calor. Ha sido uno de los grandes problemas de la era Pizzi. Por culpa de eso, el cuadro local se sintió cómodo en los minutos iniciales, poco apurado. Pese a eso, Isla generó la jugada más peligrosa de la primera mitad, tras conectar un centro de Fuenzalida y exigir una tremenda tapada de Akinfeev.

No fue más que un amago, eso sí. A Chile le costó armar buenas jugadas, porque el mediocampo, su fuerte, no cuajó. Aránguiz, demasiado desprolijo; Hernández, demasiado frío. Vidal, en tanto, con demasiado espacio por llenar. Obligado a trabajar por todos y, por lo mismo, disperso dentro de su omnipresencia. Al Rey, en todo caso, le anularon equivocadamente un gol con la cabeza, por una supuesta falta en el brinco.

Chile necesitaba cambios, frescura, luego del descanso. Había que hacer algo para romper el 0-0. Pizzi, sin embargo, esperó. No mucho, eso sí, porque antes de los 10 minutos llamó a Sánchez para que cambiara el partido. Y el tocopillano, obediente, entró, se sacó a dos rivales y le metió un pase gol extraordinario a Isla: gol del Huaso, 0-1 (55′). La Selección es una con Alexis y otra sin el goleador del Arsenal.

El tanto golpeó el amor propio de los rusos, que a la fuerza se acercaron al área de Johnny Herrera. Con ese simple argumento, en un córner, los dueños de casa se encontraron con la igualdad, gracias a un cabezazo de Vasin, quien se elevó frente a la tibieza del Tucu Hernández.

Luego de los goles, el duelo se desdibujó. Las bancas llenaron de cambios la cancha. Chile se vio más afectado por las modificaciones, el equipo se desordenó. Herrera, de hecho, trabajó para mantener el empate, con éxito.

Se firmó la paridad. Justa en el trámite, no así en los pergaminos. En una jornada normal, la Roja debe imponerse frente a Rusia. Por amistoso que haya sido, en esta ocasión no lo pudo demostrar.

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