Cultura y Espectáculos

La clave está en la empatía: In a Heartbeat

Por: Esteban Andaur | 12 de Agosto 2017
Fotografía: In a Heartbeat

Hace un año, alrededor de esta misma fecha, un corto animado conmocionaba Internet: Borrowed Time (2016) contaba la historia de un vaquero que confrontaba crudas memorias de la muerte de su padre para reconciliarse consigo mismo. El corto era chocante por la inusitada violencia y la implacable tragedia de su historia. El resultado fue una tremenda popularidad en internet y en festivales de cine, lo que culminó en una nominación al Óscar como Mejor Cortometraje Animado en la última entrega de dichos premios.

Me figuro que lo mismo podría suceder con In a Heartbeat (2017) si es estrenado en salas de cine de Los Ángeles y Nueva York antes de fin de año. Codirigido y coescrito por Esteban Bravo y Beth David, este cortometraje romántico, disponible en plataformas como YouTube y Vimeo, ha enamorado a los usuarios de las redes sociales en todo el mundo. La emotividad del corto y su estilo visual similar a Pixar lo han hecho tan popular, que una posible nominación, aunque sea yo apresurado en mis predicciones (de lo que he sido culpable en ocasiones anteriores), no sería algo extraño.

Pero basta de predicciones insulsas. In a Heartbeat cuenta la historia de Sherwin, estudiante de secundaria, pelirrojo y con pecas, que se muestra muy nervioso ante Jonathan, el chico de sus sueños, de quien huye; sin embargo, su corazón, literalmente, determinará el futuro de esta atracción adolescente.

La historia es un perfecto ejemplo de cómo contar historias sin diálogos en muy poco tiempo (apenas 4 minutos). En su lugar, los personajes despliegan sus personalidades e interactúan entre sí a través de los más mínimos gestos corporales, cargados de emociones complejas, como la ansiedad, el deseo, el miedo, y, además, animados con la exageración propia de las animaciones clásicas que uno veía en la tele cuando pequeño, y que dotan a la historia de bastante sentido del humor, el cual nunca le quita la dignidad a sus dos protagonistas.

In a Heartbeat es una narración sofisticada, ya que juega con los estereotipos del romance en el cine y en los cuentos de hadas. Jonathan es apuesto cual príncipe azul estilo Disney, pero no lo vemos ostentar sus atributos ante los demás y menos ir al rescate de otro príncipe; sino que lo vemos leyendo concentradísimo un libro. Es un detalle pequeño, pero es claro que los creadores del corto privilegian el intelecto por sobre la apariencia física o la masculinidad.

Elementos sutiles como el anterior son útiles para la retórica de la historia; un muchacho gordo o de color habría añadido un contenido que la historia no necesitaba, puesto que su propósito es observar comportamientos para señalar valores como la inteligencia, la honestidad y el amor.

In a Heartbeat posee una bella paleta de colores, música dulce y un mensaje profundo y realista sobre el amor. Incluso la estrategia de marketing del corto es genial, con afiches basados en clásicos contemporáneos del cine romántico como Secreto en la montaña (2005) y Bajo la misma estrella (2014), que llevan los nombres falsos de Broke-Heart Mountain y The Fault in Our Hearts, respectivamente. Es una excelente historia que funciona tanto como una persuasión política y un romance conmovedor, y que es imposible que no se haya convertido en un fenómeno pop.

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