Cultura y Espectáculos

Crítica de Cine: Spider-Man de regreso a casa

Por: Esteban Andaur | 30 de Julio 2017
Fotografía: Homecoming

La nueva película del superhéroe arácnido es la mejor desde Spider-Man 2 (2004). Michael Keaton se luce en su papel del villano Buitre, y la historia evoca los clásicos adolescentes de los ‘80 como El club de los cinco (1985).

¿Te has percatado de que cada vez que se estrena una película de Marvel Studios, las críticas preliminares (siempre de EE.UU.) la elogian con enunciados como el siguiente: <<Esta es la mejor película de Marvel hasta la fecha>>? Según lo que puedo recordar, lo vienen diciendo desde Guardianes de la Galaxia (2014), más o menos. Sin embargo, tal es una aseveración muy taxativa respecto a películas que se hacen según fórmulas narrativas, sin partituras musicales memorables, y para qué hablar de diálogos. Ahora bien, hay que ser ecuánime: hay excepciones notables como Ant-Man (2015) y Capitán América: Civil War (2016). Pero éstas sólo han demostrado su incapacidad de ser, en general, producciones excelentes. Y esos críticos insisten en lo contrario apenas tienen la oportunidad. Algo me huele sospechoso aquí (o sea, algo me huele a dinero).

Pareciera que Marvel ya no fuera un estudio cinematográfico, sino un auteur a lo, digamos, Jean-Luc Godard. Es ya una persona de carne y hueso para esos críticos. Pues bien, hay que ser consciente de esto último, porque Spider-Man: De regreso a casa (2017), la más reciente producción de Mr. Marvel, contó con una recepción tan entusiasta, como era de esperar, que mis expectativas por verla no eran muy altas.

Eso fue, no obstante, hasta que la vi. Este filme del amado superhéroe que viaja por los aires, colgándose de rascacielos con telarañas megapotentes y salvando a Nueva York y después al mundo, es la mejor película protagonizada por él desde Spider-Man 2 (2004) de Sam Raimi, la cual sigue siendo insuperable en su propio catálogo arácnido.

Peter Parker (Tom Holland) es un adolescente de 15 años que vive con su tía May (la ganadora del Óscar Marisa Tomei). Es una adolescencia atípica: mientras intenta conciliar su atracción por una chica de su secundaria con las actividades del equipo de decatlón, debe cumplir con sus <<obligaciones>> de futuro Vengador (asumidas luego de que Tony Stark [Robert Downey Jr.] le entregara el traje de Spider-Man en Civil War), salvando a los habitantes de la ciudad después del horario de escuela, al mismo tiempo que se esfuerza en ocultar su identidad de superhéroe a sus seres queridos, lo cual interfiere con el desarrollo normal de sus vínculos afectivos.

Holland, a quien vimos más pequeño en un sobresaliente papel secundario en Lo imposible (2012), es un actor más que competente como Peter/Spidey, generando verdadero carisma, y logrando equilibrar la comedia absurda del guión con el desgaste emocional por el que atraviesa su personaje. Los diferentes ritmos y cambios tonales del guión son, en realidad, aquéllos que le suceden a Peter; en otras palabras, el guion está al servicio de su personalidad, por lo tanto, nada se siente forzado ni fuera de lugar en el metraje, sus matices nacen en Spider-Man.

Además, él es el único que está al tanto de las acciones subrepticias del Buitre, un nuevo villano a quien de seguro veremos en próximas entregas del UCM, y los intentos de Spider-Man por capturarlo son lo que impulsa la historia hacia adelante, y lo que le complica todavía más la vida a nuestro héroe.

El Buitre es un villano alado que anda causando problemas en la ciudad, con armas de tecnología avanzada y una tremenda capacidad destructora. Es interpretado por Michael Keaton, en su cuarta película de superhéroes, si contamos Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia) (2014), y su tercera formal desde que interpretó al Caballero Oscuro en las inolvidables Batman (1989) y Batman regresa (1992), dirigidas por Tim Burton. Es la primera vez que Keaton hace de malo en un filme de superhéroes.

Keaton hace un trabajo notable como el Buitre. Sus escenas son fundamentales para la trama, y el actor consigue dotar de bastante complejidad a un personaje que es arquetípico. En lugar de caer en el melodrama barato, la tragedia del Buitre es humana: al igual que Spider-Man, tiene que ocultar su identidad de supervillano a sus seres queridos, lo cual lo une, inesperadamente, al héroe arácnido. Y es un villano más peligroso de lo esperado no porque sea <<muy malo>>, sino porque es impredecible: cuando ejerce violencia, suele hacerlo en una actitud defensiva, pero esa actitud nace del resentimiento social, por ende, su violencia es excesiva y brutal, aunque no sea mostrada de una forma explícita.

Lo que diferencia a Spider-Man: De regreso a casa de Avengers: Era de Ultrón (2015), por ejemplo, es que enfatiza el desarrollo de los personajes y la estética, y no descerebradas secuencias de efectos especiales, resultando en un filme que provee un entretenimiento sofisticado y empático, lo cual lo hace más afín a Ant-Man. Y como en ésta, los efectos especiales convencen no sólo por la tecnología implicada en su creación, sino porque se utilizan de maneras creativas en secuencias de gran intensidad emocional.

Spider-Man: De regreso a casa toma su título del Homecoming, tradición estadounidense que implica que en las secundarias los estudiantes asistan a un baile conmemorativo. El tercer acto del filme comprende dicho baile, y recién entonces uno advierte que ésta intenta ser una película de adolescentes de los 80, ambientada en nuestros tiempos y con un superhéroe como protagonista. Pensé en algunas de mis películas favoritas como la emblemática El club de los cinco (1985) y Pretty in Pink (1986), mi Nº1 personal. Incluso podemos ver breves segundos de Un experto en diversión (1986) en una escena. El eje temático de estos filmes clásicos era el baile de graduación, y el tiempo que lo precedía era el grueso de las historias. El uso de música de los 80 en Spider-Man: De regreso a casa no es gratuito: me derretí cuando sonó <<Space Age Love Song>> de A Flock of Seagulls en la escena del Homecoming Dance.Me estremecí de alegría al escuchar el <<Blitzkrieg Bop>> de los Ramones justo al principio y al final, pero ésa es de los 70.

Estas son las pistas que la película nos entrega para interpretarla tanto a nivel estilístico como estructural; son muy sutiles para no abrumar la narración de un aire didáctico, y mantenerla, inteligentemente, con un fresco sabor extemporáneo. Es increíble cuando las películas son excelentes y, además, satisfacen la individualidad de uno.

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