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Perros asilvestrados: descontrol genera millones en pérdidas y preocupa a ganaderos

Por: César Herrera | 11 de Septiembre 2017
Fotografía: Agencia UNO

Vistos como mascotas, los perros son calificados como acompañantes fieles y protectores del hogar. Sin embargo, la situación cambia cuando estos se ven enfrentados al abandono, sobre en todo en zonas rurales, donde deben comenzar a adaptarse y buscar (cazar) su propio alimento para sobrevivir.

Para los pequeños, medianos y grandes empresarios este hecho representa una amenaza latente que no pueden controlar. Si bien están inquietos ante esta situación, no ven una pronta solución al problema que representa la presencia de perros asilvestrados en los campos de la Región y el país.

Para el médico veterinario y académico de la Universidad San Sebastián, Antonio Bizama, la situación que existe con esta especie es compleja, “ya que está presente a lo largo de todo el país desde Arica hasta Magallanes”.

“A nivel productivo se estima que los ataques de jaurías son una de las principales causas de muerte del ganado tanto ovino como bovino causando pérdidas millonarias sobre todo a pequeños ganaderos”, detalló el docente.

Gregorio Cornejo, gerente comercial de la Coperativa Agrígola Remolachera Ñuble (Car Ñuble), uno de los principales referentes en ferias ganaderas, asegura que lo que acontece con los perros asilvestrados cada vez se está volviendo más crítico en las zonas rurales.

“Yo he tenido contacto semana a semana con nuestros clientes, y muchos se han quejado de este drama que existe hoy en día en la zona rural. Anda mucho perro vago, que la gente va a botar a los campos, los terminan siendo animales salvajes”, indicó Cornejo.

Según su experiencia en las diversas ferias ganaderas en las que ha participado, “los ganaderos están muy alarmados porque no hay cómo terminar con este asunto”. “La pérdida para el ganadero, y sobre todo al pequeño propietario es cuantiosa, porque hoy día un animal está a un buen precio, y se encuentra con la novedad de que los perros atacan a su ganado, es un desastre”, agregó el gerente comercial de Car Ñuble.

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¿Qué dice el SAG al respecto?

Desde el Servicio Agrígola Ganadero, SAG, informaron que desde el año 2012 cuentan con un programa de Atención de Denuncia por ataques de carnívoros a ganado doméstico, el cual permite verificar en terreno los daños generados por dichos ejemplares frente a una denuncia oportuna por parte del ganadero.

A partir de los casos registrados bajo este programa, el SAG revela que los ataques a ganado por perros asilvestrados o bravíos no la de mayor importancia numérica. “De 20 atenciones de denuncias por ataque de carnívoros a ganado doméstico que se generaron desde agosto 2016 a agosto 2017 en la Región del Bío Bío, 4 correspondieron a ataque por perros, con un total de 6 animales atacados”, indicaron desde el organismo.

Sin embargo, desde el SAG hacen un llamado a prevenir los riesgos que representan ser atacados por jaurías de perros en su estado salvaje. Para esto el organismo sugiere mantener cercos en buen estado, encerrar los animales de noche, tener buenos galpones de estabulación, no dejar a los animales en lugares que puedan presentar condiciones propicias para los ataques, los sonidos fuertes en general son buenos disuasivos, entre otras medidas.

El médico veterinario Antonio Bizama coincide con estas medidas y agrega que es vital realizar la denuncia al SAG, de tal manera de ayudar a mejorar y generar más exactitud en la estadística del conflicto. “Asimismo, se recomienda tomar medidas de control especiales con animales más susceptibles a estos ataques, por ejemplo, animales muy jóvenes, viejos y enfermos, resguardar aquellas hembras que estén en fecha de parto, incorporar perros pastores protectores de ganado. Estos animales consideran su rebaño como parte de su familia y han demostrado ser exitoso en diversos lugares del mundo cuidando rebaños de distintos depredadores como: lobos, pumas, zorros, dingos, coyotes, perros asilvestrados, guepardos y leopardos”, aseguró el académico.

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Origen de las jaurías

Respecto a cómo se forman las temidas jaurías, el SAG detalló que los perros que fueron demesticados por acción del hombre aminoran sus instintos al no tener la necesidad de sobrevivenci. Por lo tanto, al ser abandonados en campos y sitios eriazos estos se ven obligados a buscar su propio alimento, aflorando los instintos reprimidos. De esta manera, comienzan a proteger su territorio, vuelven a sus orígenes gregarios y a ser parte de una manada con niveles de jerarquización.

En caso de que éstas ataquen al ganado, se debe dar aviso inmediato al SAG, para que acuda al lugar y determine qué especie fue la responsable. Asimismo, estos animales atacados deben ser mantenidos (no encerrados) hasta la llegada del inspector del SAG.

Una de las lamentaciones más frecuentes entre los ganaderos, es la pérdida completa de los animales atacados debido a los riesgos presentes, los que pueden afectar directamente en la salud humana.

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Riesgos para los consumidores y criadores

Rodrigo Flores, Coordinador Regional Zoonosis de la Seremi de Salud del Bío Bío, indicó que los riesgos a los que se exponen las personas son diversos. Por una parte existe el peligro de mordeduras de parte de estos perros bravíos, cuya gravedad dependerá de cada situación.

Por otra parte, existe un riesgo asociado a la mantención de Zoonosis parasitarias como en el caso de la Hidatidosis, “en el que estos caninos son hospederos definitivos en el ciclo parasitario que incluye a herbívoros como hospedero intermedio”, detalló Flores. “Estos animales al no tener un control parasitario, pueden contaminar a través de sus deposiciones con formas infestantes ambientes en donde se producen alimentos como verduras, hortalizas y de ahí afectar a las personas y a otros animales”, advitió el especialista.

Respecto al consumo de carne de animal atacado, Flores asegura debe existir primero condiciones de faenamiento que aseguren condiciones mínimas de higiene y seguridad. “Si consideramos que muchas veces estos animales afectados en el caso de sobrevivir a estos ataques, inician de por si procesos infecciosos tanto directos por el ataque, como indirectos por contaminación ambiental, estos procesos infecciosos aumentan el riesgo de obtener un producto de mala aptitud para el consumo y por ende mala calidad de producto”, aseguró Flores.

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