Carta al director

Políticas de autocuidado

Por: Diario Concepción | 05 de Septiembre 2017

Señor Director:

En las últimas semanas han impactado algunas noticias sobre las tasas de VIH en personas jóvenes y adolescentes, así como las alzas relacionadas a la sífilis, gonorrea y hepatitis A asociada a transmisión sexual.

Chile tiene excelentes indicadores de salud perinatal, ha logrado prácticamente erradicar la desnutrición infantil, tiene un buen manejo de programas de tuberculosis y de prevención de cáncer ginecológico. No obstante, las evidencias muestran sobre 30.000 partos al año en adolescentes, el sobrepeso y obesidad en niños/as de seis años se incrementaron a 44% el 2016, 34% de los/las escolares chilenos consume marihuana y sobre 60% de la población joven bebe alcohol. Respecto al tabaco, nos encontramos entre los cinco países más fumadores del mundo con cerca de 10% de jóvenes de 12 a 18 años con este hábito.

Expertos salubristas mencionan que no hemos logrado adoptar políticas públicas de prevención concordantes con los nuevos estilos de la población, y algunos en forma categórica han señalado que hemos fracasado en la prevención de infecciones de transmisión sexual.

Pareciera que efectivamente no hemos sido asertivos en abordar los programas de autocuidado en salud en la infancia y adolescencia. En aspectos de educación sexual, el 2008, Chile firmó la Declaración “Prevenir con Educación”, donde se comprometió al 2015 reducir en 75% la brecha de establecimientos educacionales sin un programa de educación sexual institucionalizado y reducir en 50% la brecha de adolescentes y jóvenes sin servicios en salud sexual y reproductiva.

Sin embargo, las políticas públicas de educación sexual no han estado exentas de conflictos. Sólo en enero de 2016, la Comisión Nacional de Educación rechazó el programa de estudio sobre sexualidad para estudiantes de 13 a 14 años planteado por el Ministerio de Educación, pues sugirió dar un mayor énfasis a la afectividad en los temas de procreación, responsabilidad y control de la natalidad.

¿Qué tipo de educación sexual se necesita implementar en Chile? ¿Qué roles y responsabilidades competen al Estado, al establecimiento educacional, a las entidades sanitarias y a la familia? En el contexto actual está claro que no podemos esperar. Un programa de educación sexual orientado hacia el autocuidado, percepción de riesgo y a la toma de decisiones responsables en aspectos de sexualidad y reproducción debe ser implementado con urgencia desde la infancia acorde al desarrollo evolutivo.

 

Erica Castro Inostroza

Matrona y académica de IPSUSS

Universidad San Sebastián

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