Carta al director

María de las Nieves Urrutia Mendiburú Manzano

Por: Diario Concepción | 13 de Agosto 2017

Nació en Concepción en el año de 1777, fueron sus padres el acaudalado hombre de negocios penquista don Juan Francisco Urrutia Mendiburú y doña María Luisa Manzano Guzmán. Estaba casada con el prócer de la independencia don Juan Inocencia Martínez de Rozas Correa, con quien tuvo 8 hijos.

Doña María de las Nieves fue la quinta en nacer de un grupo compuesto por 11 hermanos. Fue criada dentro de una familia penquista de elite, ya que su padre era el hombre más acaudalado de Chile, con propiedades en todo el territorio y poseedor además de la principal flota naviera con la cual dominaba el comercio marítimo y por ende también, el terrestre.

Su matrimonio con don Juan Martínez de Rozas, trajo a la familia de los Urrutia Mendiburú un nuevo quehacer, ya que rápidamente sus hermanos notaron la capacidad intelectual del nuevo miembro de la familia, cerrando filas con él y en casa de la nueva pareja, ubicada en la mitad de la calle Comercio, Barros Arana actual, frente a la plaza de armas, donde se gestaron las grandes decisiones de Chile, como la Primera Junta Nacional de Gobierno en 1810, el Cabildo de Concepción de 5 de septiembre de 1811, la creación del Primer Congreso Nacional de 4 de julio de 1811 y muchos otros acontecimientos, como los emprendidos por el marido de doña nieves en beneficio de la ciudad penquista durante la época en que don Juan Martínez de Rozas ocupó la intendencia en forma interina de la ciudad.

El estilo de vida de aquella época era muy especial, las familias pudientes con el fin de entretenerse o festejar algunos acontecimientos realizaban tertulias a las cuales asistían lo más granado de la sociedad penquista, por lo cual por los salones de la casa de doña nieves pasaron la mayoría de los próceres patriotas que dieron vida a la creación de la independencia nacional.

Con la muerte en Mendoza de don Juan en 1813, y la reconquista realista con el desembarco en Concepción de Osorio y el Desastre de Rancagua de 1 y 2 de octubre de 1814, que concluyó con la huida a Mendoza de Carrera y O’Higgins, y lo que quedó del ejercito patriota, las familias que quedaron en Chile sufrieron la represión realista consistente en decomisos, pagos de impuestos, cárcel, destierro, etc., la casa de doña Nieves Urrutia, no estuvo ajena a todo esto, preocupada por el destino de sus hijos, viuda ya de don Juan Martínez de Rozas y comprometida su casa por todos los acontecimientos políticos desarrollados en ellas, se ve en la obligación de quemar el rico y detallado archivo de Rozas, privándonos de conocer de primera mano fundamentales documentos, que hoy darían fe de acontecimientos inéditos de nuestra historia.

Era costumbre de la época el casamiento de una mujer joven con hombres de mayor edad, el caso del matrimonio de doña Nieves no fue la excepción ya que ella era 20 años menor que don Juan y por ende vivió más años pudiendo contemplar cómo se llevaba a cabo el sueño libertario de su marido. Su muerte en 1850 en Concepción experimentó todo un sentimiento de profunda resignación, su cuerpo fue enterrado en el interior de la Iglesia de San Francisco, para luego del terremoto de 1960 debido a la destrucción del templo y construcción del actual, sus restos fueron trasladados al cementerio de Concepción al Mausoleo de la familia, hoy, al lado del Altar de la Patria, donde después de más de 200 años, y a contar del año 2016 se encuentran los restos de don Juan Martínez de Rozas, su marido.

Un pasaje central de nuestra ciudad rinde honor con su nombre a esta ilustre mujer penquista.

Alejandro Mihovilovich Gratz
Profesor de Historia y Geografía
Investigador del Archivo Histórico de Concepción

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