Carta al director

Piñera y Ossandón

Por: Diario Concepción | 16 de Junio 2017

Señor Director:

Así como en muchas historias encontramos un antagonista cuya única razón de ser consiste en oponerse y tratar de frustrar los planes del protagonista, también en la política vemos estos personajes. Quién podría dudar, por ejemplo, de que en Chile Vamos Piñera es el protagonista y Ossandón el antagonista.

La figuración mediática de Ossandón se sustenta en la crítica estridente y acerba que por años dirige contra el principal líder de su propio sector político. Como personaje político, la identidad de Ossandón se construye en función de la oposición permanente al expresidente. Y sus principales contradicciones tienen como eje a Piñera.

Así, en 2012 sobre el ex mandatario afirmó: “Yo le tengo cariño. Se ha sacado la mugre por este país”, sin embargo hoy piensa que “no tiene los estándares morales para conducir el país”. En 2013 aseguró que “jamás sería independiente, porque como que los independientes jamás se la juegan por nada”, no obstante después renunció a su partido para ser rival de Piñera. Y aunque en abril de 2016 rechazó las primarias, posteriormente las aceptó, para luego desdecirse otra vez, calificando su decisión como un error y poniendo en duda su apoyo Piñera si este gana.

Su naturaleza antagónica también explican sus grandes debilidades como político. En su cruzada contra el expresidente se ha ganado el rechazo de gran parte de la centroderecha, como lo reflejan su falta de equipo y soledad política. Una cruzada que continuó en el Senado donde no ha destacado por su trabajo parlamentario o liderazgo en alguna materia sino por su virulento antipiñerismo.

En pocas palabras, sin Piñera no hay Ossandón. Como el antagonista que es, solo entra en escena para enfrentar a su adversario. Su paso por “Tolerancia 0” y “Aquí está Chile”, así como su anémica “campaña de conceptos” evidencian que el personaje se vacía y enmudece cuando no puede recitar su libreto monotemático.

¿Qué hará si Piñera es reelegido? ¿Seguirá interpretando su triste papel por cuatro años más? ¿O será capaz de reinventarse y comenzar a brillar, por fin, con luz propia?

Jacinto Gorosabel O.
Periodista

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