Opinión: "Hecha la ley, hecha la trampa", por Jorge Condeza

Jorge Condeza Neuber
@jorgecondezan

Ya pasó la tormenta para el Servel y solo algunos caen en la cuenta que el sistema de refichaje y de inscripción no tienen ninguna relación con lo que se estableció en leyes largamente discutidas para hacer más trasparente y competitivo el sistema político.

La ley 20.900 estableció que los partidos pudieran reinscribir a los miles de miembros que decían tener, como condición básica para obtener recursos del Estado. La fórmula, aceptada por el parlamento, fue que el proceso se hiciera a un año plazo, con solo el 0,25% de los votantes del 2013 y que se realizara en forma personal, indelegable y ante un ministro de fe, sea este un Notario, un funcionario del Servel o del R. Civil habilitado para ello. Se dio como opción, hacerlo vía Internet pero teniendo la clave única de identificación, una especie de firma digital, la cual debe obtenerse solo en forma personal, y con el requisito de crear un  procedimiento electrónico fidedigno.

Como todos saben, el asunto se complicó y dos meses atrás, los partidos comenzaron a “pedir agüita”, ya que lo votado y aprobado era una soga al cuello.  Reuniones de emergencia y el Servel inventa una nueva fórmula que consiste en llenar el formulario por Internet y enviar copia de la cédula como archivo adjunto, sin clave, firma ni  huella dactilar. Así no más. De la noche a la mañana desapareció el ministro de fe, se olvidó lo de personal e indelegable y el sistema dejó de ser fidedigno.

Para rematar todo, ahora los partidos pueden lograr firmas en la calle para sumar miembros a sus colectividades con lo cual todo el trabajo legislativo se fue a las pailas. Bueno, no todo. Los Independientes debemos seguir con la ley muy estricta, firmas ante notario, personal e indelegable y muchas más que antes. Y nadie marcha pidiendo igualdad para los independientes a pesar de la grosera discriminación que sufrimos. No hay a quién reclamarle.

Hay en Chile esas ganas por discutir los temas con un tinte de importancia y seriedad que logra esperanzarnos que al cabo de ello, las cosas se arreglarán. Pero en la medida que las cosas salgan mal para los camaradas o amigos, todo busca ser acomodado.  

Y estas interpretaciones antojadizas que hace el Servel son absolutamente perjudiciales para la democracia, la política y los partidos a los que supuestamente se les hace el favor, abriendo una enorme oportunidad para ejecutar fraudes al por mayor en este registro, porque ningún dirigente aceptara ver morir su partido sabiendo que las faltaron un par de cientos de firmas. Cualquier cosa es la consigna para no salir del mapa.

Es que hace rato perdimos la vergüenza y una vez más se demuestra que en Chile no se cumple ni siquiera la ley de la selva.


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